* Desde hoy los colectivos rojos del Grupo Plaza ya no circularán por la ciudad. Las nueve líneas que mantenía a cargo pasarán a manos de Bahía Transporte Sapem y San Gabriel, que se incorpora al sistema.
Cuando sólo faltaban pocas horas para que hoy se concreten los cambios en el servicio de transporte urbano, "La Nueva Provincia" consultó a distintos usuarios acerca de sus expectativas.
Es que desde la primera hora de este domingo 22 de julio ya no está en la ciudad el Grupo Plaza, que ayer trabajó por última vez, luego de que la comuna decretara la caducidad del contrato de concesión que, en 2008, estableció un vínculo hasta 2019.
Las nueve líneas que Plaza y su subsidiaria Mayo mantenían en operaciones, desde hoy, pasan a manos de la flamante San Gabriel (siete de ellas: 503, 506, 509, 512, 516, 517 y 518) y de Bahía Transporte Sapem (504 y 519A, que se suman a la 502 que ya maneja la firma controlada por el Estado municipal). Los otros siete ramales del sistema quedan bajo la órbita de Rastreador Fournier.
Luego de varios años de intensos reclamos por las malas prestaciones, agravados desde la llegada de Plaza, los principales protagonistas de este servicio, los pasajeros, comentaron qué expectativas tienen y respondieron si creen que el servicio va a mejorar.
Si bien la mayoría asumió una postura optimista, varios de ellos se mostraron cautos. Otros, en tanto, analizaron la problemática de manera más profunda, no sólo desde la calidad del servicio en sí, sino también observando las deficiencias de infraestructura en la trama urbana, lo cual también complica las posibilidades de lograr una correcta prestación.
Qué opinan
* "Pienso que va a funcionar mejor, por lo menos los nuevos empresarios son bahienses y no como los de Plaza que son de Buenos Aires. La situación no daba para más, en los últimos tiempos surgieron muchas demoras en las frecuencias, el cambio va a ser para bien". Marcelo Alvarez.
* "Como dice el famoso dicho, escoba nueva siempre barre bien, por eso creo que habrá que esperar algunos meses para evaluar si se mejora o no. De todos modos, es una vergüenza que se haya aumentado el boleto para el servicio actual, ya que los trabajadores no tuvimos suba de salarios". Verónica Haedo.
* "Creo que se va a mejorar, por lo menos se ven buenas intenciones para que así sea. Además, ahora con los aumentos que se otorgaron, las empresas no deberían tener pérdidas. La Municipalidad también debería cumplir la promesa de mejorar las calles, ya que hay muchísimas de tierra o están en mal estado. Así no habrá colectivos que aguanten". Ricardo Sánchez.
* "Si se quejan de estos colectivos de Plaza es porque no vieron los que circulan por Buenos Aires. Me vine a vivir a Bahía Blanca hace unos días y la verdad que presta un mejor servicio acá que en el Conurbano. De todos modos, si viene una empresa nueva, seguro puede ser mejor". Lorena Farías.
* "Con todos los problemas que tuvimos con Plaza, lo que venga será mejor. Espero que no empiecen con colectivos nuevos y al poco tiempo estén destruidos. Pero en definitiva soy optimista, con el aumento de boleto no hay excusas para que el sistema funcione mal". María Ester Franca.
* "Tengo esperanzas de que sea mejor. Seguro que va superar a Plaza, pero habrá que esperar para dar una opinión. El aumento en el boleto debería servir para solucionar los problemas actuales, espero que los tengan en cuenta porque uno gasta una buena cantidad de dinero en los pasajes". Sonia Rivero.
* "Después del fracaso de Plaza se tiene que mejorar, los colectivos de la nueva empresa que se vieron en fotos y en televisión estaban muy buenos, no tienen nada que ver con los que circulan en la actualidad. Igual me parece que tomar un colectivo por 15 o 20 cuadras con los precios actuales es un poco caro". Raul Scherger.
* "Espero que se mejore. El problema de transporte en la ciudad es algo de toda la vida, porque es mucho más complejo que cambiar de empresas. Creo que la solución pasa por mejorar las calles o tener una empresa seria prestando el servicio. Ojalá se encuentren soluciones de una vez por todas". Adán Ruiz.
* "El cambio de empresas me parece bueno, aunque de todos modos también habría que arreglar las calles que están en mal estado, porque los colectivos se van a seguir rompiendo. Espero que el cambio sirva para solucionar también todos esos problemas". Alicia Aguilera.
* "Creo que va a mejorar, desde que se anunció la caducidad del contrato de Plaza cada vez existen más demoras en las frecuencias, por lo tanto el servicio que venga, seguramente será superior". Mercedes Molina.
* "Espero que funcione el cambio, que no hagan como Plaza que cuando llegaron a la ciudad nos mostraron colectivos nuevos y, a los pocos meses, empezaron a utilizar los que circularon todo este tiempo". Norma Storni.
* "Pienso que el sistema va a mejorar, lo de Plaza es muy malo. Además, con el aumento del boleto, calculo que los empresarios ya no van a decir que los números no les cierran". Marianela Enrique.
* "Al ser colectivos nuevos, el servicio va a andar mejor. Necesitamos este cambio, pero también que se arreglen las calles. En Villa Delfina, cada vez que llueve, los micros deben cambiar el recorrido porque algunas cuadras se vuelven intransitables y eso también debería solucionarse". Johana Ferreira.
* "La verdad que el cambio viene bien, lo de Plaza es un desastre. Al mismo tiempo creo que se deben mejorar mucho las calles porque están destruidas y los colectivos se van rompiendo de a poco. El cambio de empresas fue una buena decisión". Gabriela Arostegui.
* "Vamos a mejorar, mientras las nuevas prestatarias mantengan la limpieza en las unidades y respeten las frecuencias, la gente va a notar la diferencia". Concepción Avendaño.
* "No sé si va a mejorar, creo que la Municipalidad debe hacer más controles para verificar el cumplimiento de las frecuencias. No me parece que las cosas se solucionen con el cambio de empresas. Yo uso la 507, de Rastreador Fournier, y hace años que viajamos en colectivos destartalados porque hay muchas calles de tierra. Las frecuencias tampoco son buenas". Valeria Victoria.
* "Espero que mejoren. Me cansé de viajar en colectivos viejos a los cuales ni siquiera le cierran los vidrios. De todos modos, lo tomo con cautela porque cuando llegó Plaza también prometió muchas cosas que con el tiempo no se cumplieron, trajeron unidades lindas y todo, pero al poco tiempo el servicio empeoró". María Vázquez.
* "Llegamos a un punto en el que el sistema está tan mal que pienso que estas modificaciones tienen que servir para mejorar. De hecho, ya cambió bastante con el cambio de líneas anterior. Soy optimista". José Villalba.
Plaza ya forma parte de la historia local
La labor de Plaza en la ciudad se inició el 1 de enero de 2008, a las 7 en punto, con el comienzo de las actividades en forma provisoria, mientras que el 15 de febrero, mediante 177 unidades en calle, se produjo el desembarco del nuevo sistema de transporte público.
Días más tarde, el 29 de ese mes, se firmó el contrato que la iba a ligar con Bahía Blanca hasta 2019, cosa que finalmente no ocurrió.
De todas formas, su desempeño como concesionaria del servicio urbano de ómnibus seguramente tardará varios años en borrarse de la memoria colectiva bahiense, pero no por su buen servicio, sino por el estrepitoso fracaso que significó su prestación en estos cuatro años y medio.
De todas maneras, la compañía de los ómnibus rojos habrá pasado a la historia de un transporte público cuyos primeros antecedentes en la ciudad se remontan a 1907, a través de una línea a cargo del trayecto entre la Plaza Rivadavia y Villa Mitre.
Para hablar de un verdadero servicio estable de micros en Bahía Blanca hay que remontarse a 1924. La iniciativa correspondió a la compañía de Alfredo y Antonio Boluña, que hacía el trayecto Balneario Maldonado-Ingeniero White.
Ese mismo año la firma Cipriano González e Hijos comenzaba los servicios con horario regular a Cuatreros, en respuesta a una idea lanzada por el entonces administrador del Frigorífico Sansinena.
El recorrido comenzaba en la Plaza Rivadavia y hasta General Cerri demoraba 45 minutos, siempre y cuando los tramos medanosos del terreno no ocasionaran algún imprevisto.
Apenas dos años más tarde, en 1926, el primer servicio urbano de ómnibus recorría las Villas, las estaciones ferroviarias, Ingeniero White, la Sociedad Rural, los balnearios y el Parque de Mayo.
La empresa Boluña y Jemmingsen realizaba el servicio a Villa Mitre mediante un colectivo con capacidad para ocho pasajeros sentados.
El boleto costaba 10 centavos y la comunicación entre la Plaza Rivadavia y la de Villa Mitre se hacía, de forma directa, en apenas 15 minutos.
Junto con la línea, la empresa Boluña y Jemmingsen construyó un quiosco en la plaza de la Villa, al que bautizó Plus Ultra. La obra fue realizada por Albino Marcolini, para servir como terminal y brindar un servicio integral a todos los vecinos, incluso con la instalación de un teléfono público.
En marzo de 1926, José Baracchi, propietario del ómnibus Colón, el único de la compañía, tenía en explotación un servicio entre Bahía Blanca-Ingeniero White que mejoró con la incorporación de un nuevo vehículo de mayores dimensiones, con capacidad para 26 personas sentadas, "en cómodos asientos separados con un pasillo central".
El motor marca Republic, de 25 caballos, imprimía una velocidad de 45 kilómetros horarios en regular marcha, "sin bruscas sacudidas ni incómodos desequilibrios". Al llegar a White, el micro causó furor, al punto de verse rodeado por un numeroso gentío, "ávido de contemplar el nuevo medio de locomoción".
El sistema de ómnibus continuó generalizándose y en 1939 la firma García y Compañía inauguró la línea 20 entre la Plaza Rivadavia, Villa Mitre y Estación Rosario con coches para 20, 24 y 28 pasajeros. En 1944 se habilitó la línea 16 a Villa Rosas.
En 1953 hubo un intento fallido de iniciar un servicio colectivo de pasajeros en trolebuses y, si bien las unidades Mercedes Benz con capacidad para 38 pasajeros llegaron a la ciudad, fue imposible disponer del suministro eléctrico que requerían unidades de ese tipo.
Aparecen los diesel. Durante la segunda mitad de los años '30 buena parte de los ómnibus urbanos cambiaron sus motores nafteros por gasoleros.
Estaban tripulados por dos personas uniformadas, al igual que en el tranvía, y el conductor sólo guiaba el colectivo mientras el guarda vendía los boletos y supervisaba la subida y el descenso de los pasajeros.
Por entonces los micros tenían dos filas dobles de asientos de 80 centímetros separados por un pasillo de 70 centímetros, con dimensiones admisibles para una población con menor altura que la actual.
Pese a todas estas incomodidades, las pequeñas unidades ofrecían un servicio versátil, ágil y económico que terminó por destronar a los trenes urbanos, el antiguo sistema que hasta mediados de los años '50 fue amo y señor del transporte público local.

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