Los incrementos de abril vendrán de la mano de la nafta, la ropa y la educación.
Sin embargo, hay algunas luces amarillas que aún no terminan de despejar el peligro de una espiralización de los precios. Entre ellas, la posibilidad de que haya una nueva ronda de paritarias (aumentos de salarios) en la segunda mitad del año; el hecho de que el Gobierno no haya tocado todavía las tarifas y la expansión de la base monetaria que podría aumentar la presión sobre los precios.
Marina Dal Poggetto, del estudio Bein, prácticamente descarta que se dé una aceleración respecto del primer trimestre y señala que el dato de abril debería ser inferior al 2%. "Con el tipo de cambio funcionando como ancla, los precios no se disparan", explica. "Por otra parte, la recomposición del precio relativo de la carne está llegando a un límite por la caída de la demanda y por cuestiones climáticas que amplían la oferta cuando empieza el frío".
Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, coincide: "El segundo trimestre siempre (salvo el del 2007) suele ser el más bajo del año, por eso uno debería esperar precios más tranquilos en abril".
Con todo, el economista señala que hay otras presiones al alza como las que provienen de la indumentaria por el cambio de estación, de la suba de las naftas y de la educación. "Sobre todo hay que considerar el alto crecimiento de la base monetaria (del 24%) que también preanuncia más presiones sobre los precios", advierte. También hay que ver qué pasa con el consumo, otro ingrediente que impulsa la inflación.
Desde la percepción de los consumidores, la "expectativa" inflacionaria para este mes bajó respecto del mes pasado, según la encuesta que hizo la consultora de Hugo Haime entre el 17 y el 21 de marzo.
Con una estimación del 8,7% acumulado en el primer trimestre del año, el economista Carlos Melconian, de MS Consultores, señala que "con un promedio de entre 1,3 al 1,5% mensual en el segundo bimestre del año, estaremos ratificando una suba anual del 25/26%", señaló.

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