El modelo y las industrias riojanas

Las industrias afincadas en La Rioja pasan por un momento de definiciones respecto de su continuidad en nuestra provincia.
Y esta definición también alcanza a sus trabajadores y a toda la sociedad riojana, incluyendo fundamentalmente a su dirigencia política, porque del pensamiento y acción de esta dirigencia depende hacia dónde enfocará La Rioja su futuro inmediato y mediato.

Es así entonces que surgen interrogantes claves para encuadrar ese futuro, que a todas luces se presenta complejo. Es cierto que la ley nació en otra época donde no existía la globalización y menos internet. Al ser una promoción regional, fue multirubro y no por sector, como lo hicieron otros gobiernos en el caso del tabaco, del azúcar, de los automóviles y como también lo hace el gobierno nacional actual.

Al ser multirubro, la situación de cada fábrica es distinta entre sí. Pero todas tienen un denominador común: no pueden cambiar el objeto de su fabricación, que es sobre lo cual se aplica la exención impositiva (que no es lo mismo que diferimiento). Esto funciona como un verdadero chaleco de fuerza sobre las industrias. El caso mas patético es Argelite que quedó constreñido a fabricar carburadores, un elemento que cada vez se usa menos en la industria de motores y que seguramente desaparecerá. Ya pasó esto, por ejemplo, con la fábrica Diazur que hacía papel heliográfico y que tuvo que cerrar cuando llegó la fotocopiadora. Otra industria, que en su momento fue ejemplo de progreso y administración es Galileo que fabricó los mejores medidores eléctricos con la mejor tecnología del mundo en su momento, pero hoy no puede fabricar medidores electrónicos porque no tendría los beneficios impositivos. Amén de aquellas fábricas que ya terminaron los 15 años de promoción.

En cambio los laboratorios medicinales pueden seguir funcionando porque cumplen su objeto y además el costo del flete no tiene una gran incidencia. Al contrario, las textiles están arrinconadas. Aunque todas tienen tecnología de punta, se ven en franca desventaja ante los productos que introducen las textiles de Santa Cruz y del sur del país, que en realidad son productos chinos o indios, a los que solamente se les hace el sufilado (a veces ni siquiera eso), se les pone la etiqueta y listo! Pero alguien, con poder político-policial, los deja hacer, los deja pasar.

A esto hay que agregar los productos que entran de contrabando desde Brasil y Paraguay, amén del costo del flete por traer la fibra desde el Litoral y llevar el producto terminado a Buenos Aires. Esto también se aplica a la curtiembre de Nonogasta. El flete argentino es uno de los más caros (sino el más caro) de América Latina. Esto es debido fundamentalmente a que el gremio de Moyano no tiene competencia del tren y menos del avión. Ahora pide un adicional para fin de año de 4.000 pesos por trabajador. Al igual que la irónica “cuota de solidaridad” que cada sindicato le cobra al empresario por “gestionar” los aumentos (y por mantener quietos a los obreros) son elementos altamente inflacionarios, porque el empresario no lo saca de su bolsillo, sino que lo pone en los precios. Después está el costado de las decisiones políticas que se toman al más alto nivel. Por ejemplo, la exención impositiva de 1.050 millones de pesos para la empresa BGH, para armar decodificadores de tv satelital en Santa Cruz. Promete emplear 11 personas. Eso es lo que figura en el Presupuesto Nacional. Por eso Jorge Yoma quiere que la ministra Débora Giorgi –íntima de Cristina- vaya al Congreso a detallar más. Por ejemplo, qué insumo nacional tienen los decodificadores, celulares y computadoras que se “fabrican” en la Argentina. Por ejemplo, por qué visita tanto las fábricas de automóviles y no vino nunca a La Rioja.

Claro es que el ranking de ganancias del primer semestre del año, sobre 72 compañías, las petroleras, los bancos y las telefónicas, acapararon el 75% del total. Ganaron $8.331 millones de un total de $11.141 millones. Desde el 2008 hasta hoy, las ganancias acumuladas por las petroleras ascendieron a 18.739 millones. Los bancos 14.006 millones y 8.360 millones las telefónicas. En el fondo de la tabla, con pérdidas crecientes desde el año pasado, aparecen las distribuidoras de energía eléctrica. Y las de gas, que acusan resultados negativos a partir de 2009.

Según el informe del Instituto de Mercado de Capitales, YPF es la que obtuvo réditos más altos. La siguen Telecom, Siderar, Petrobrás y el Banco Santander Río. Entre las cinco, sumaron casi el 60% de los resultados positivos del primer semestre. Y salvo Siderar, del grupo Techint, multinacional de capitales argentinos, las restantes son extranjeras, algo que se viene manteniendo y profundizando en los últimos años. Este es el verdadero corazón del modelo. ¿Tienen lugar allí nuestras industrias y sus obreros?.

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