Benedicto XVI aseguró que había “confiado a la Madre de Dios el futuro (de Cuba), avanzando por los caminos de la renovación”. Desde el gobierno dijeron que harán actualizaciones pero “sin renunciar a las conquistas de la Revolución”.
El presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió ayer al Papa en una audiencia privada, en la única actividad pública en la agenda del jerarca católico durante su visita a Cuba. Benedicto XVI tiene previsto oficiar hoy una misa en la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana antes de partir nuevamente a Roma.
La visita del Sumo Pontífice a la isla despertó muchas expectativas entre los detractores del gobierno socialista en el poder desde la revolución de 1959. Las protocolares intervenciones de Joseph Ratzinger, sin embargo, sólo dejaron lugar a forzadas interpretaciones hasta el momento. Para no perder la oportunidad de llamar la atención mundial, organismos opositores denunciaron 150 detenciones y otros exiliados organizaron una travesía marítima desde Estados Unidos para hacer saber su disidencia con el modelo cubano. En respuesta, el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, dio una conferencia de prensa en la que aseguró que “no habrá cambios políticos en Cuba, pero actualizaremos todo lo necesario del modelo económico”.
“Hagan saber a cuantos se encuentran cerca o lejos que he confiado a la Madre de Dios el futuro de su Patria, avanzando por caminos de renovación y esperanza, para el mayor bien de todos los cubanos”, señaló el Papa ayer por la mañana en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la isla, en su último acto en la ciudad de Santiago antes de partir hacia La Habana. “He suplicado a la Virgen Santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad”, fueron las palabras más comprometidas políticamente pronunciadas por el Sumo Pontífice antes de su visita por la tarde al Palacio de la Revolución, donde se volvió a encontrar con Raúl Castro. Posteriormente, Benedicto XVI cenó con los obispos cubanos y el séquito papal en la Nunciatura Apostólica de la capital.
La visita del Papa ha provocado un inusual flujo de información en la prensa mundial procedente de la isla caribeña, un hecho que los disidentes al gobierno no quieren dejar pasar. Por eso, la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) lanzó un comunicado en el que denuncia más de 150 detenciones durante la visita papal y los días previos. Sin embargo, fuentes oficiales desestiman la información difundida por el presidente de la CCDHRN, Elizardo Sánchez, y recuerdan que la misma persona reconoció en septiembre de 2011 que la lista de presos políticos que había difundido contenía nombres falsos, entre ellos un futbolista boliviano, un pintor del siglo XVIII e integrantes del plantel femenino de vóleibol de la selección de Perú.
En ese sentido, las declaraciones del vicepresidente del Consejo de Ministros ante los periodistas acreditados a la visita papal fueron contundentes: “En Cuba no va a haber una reforma política”. Sin embargo, aprovechó el momento para resaltar el carácter de los cambios que emprende su gobierno: “Queremos un modelo económico que mantenga un desarrollo sostenible y preserve las conquistas de la Revolución.”
Por otra parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que se encuentra en Cuba para realizarse un tratamiento de radioterapia tras la recurrencia de un tumor canceroso en la zona pélvica, también fue noticia ayer al desmentir las versiones de que había solicitado una audiencia con Benedicto XVI. “Ustedes saben cuál es mi misión aquí”, señaló. Benedicto XVI “es un jefe de Estado, yo soy un jefe de Estado, Raúl (Castro) es jefe de Estado; ellos tienen su agenda, no voy yo a estar interfiriendo para nada, sólo saludo a Benedicto XVI y su presencia en esta Cuba amada”, finalizó. <



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