Aunque en muchos países se deprecia y los inversores se desprenden del dólar, este año Argentina podría batir un nuevo récord de fuga de capitales. Al mismo tiempo, se desaceleran los ingresos y crece el gasto en las cuentas públicas. Por la inflación, ya pierde fuerza la construcción, uno de los principales motores del modelo.
Así lo indica un informe que la Asociación Argentina de Presupuesto Público. También lo advierte Ecolatina, la consultora de Roberto Lavagna, según publica el diario Clarín: "Por el lado de los recursos se observa una leve pero sostenida desaceleración en el ritmo de incremento anual. Asimismo las erogaciones crecen fuerte, por encima del 30%".
El informe de la ASAP se muestra el contraste de la desaceleración de los ingresos y la profundización de los gastos: mientras que la recaudación había crecido un 33,8% en los últimos 12 meses, en el primer semestre se redujo al 30,8% y en junio a sólo el 27,1%. En cambio, los gastos corrientes que en los 12 meses últimos subieron un 36,4%, entre enero y junio lo hicieron al 36,2% y en junio al 40,5%.
Este desbalance en las cuentas hizo que durante el primer semestre del año -y luego de pagar los intereses de la deuda-, el resultado financiero fuera deficitario en 2.170 millones de pesos. En el mismo período del año pasado, el Estado había conseguido un superávit de 196 millones de pesos.
Es en ese marco que se acentúa la importancia del rol que juegan el Banco Central y la ANSES, entidades que transfieren dinero para cubrir parte de los gastos. De no ser así, el déficit llegaría a 8.770 millones de pesos.
Otro de los fenómenos que ponen en duda la solidez del modelo es la intensidad del proceso de fuga de capitales que se vivió en los últimos meses. Lo llamativo es que mientras en muchos países el dólar se deprecia y los inversores se desprenden de esa moneda, en la Argentina los ahorristas parecen no temer a un eventual default norteamericano.
Tanto es así que este año se podría batir un nuevo récord de fuga de capitales o dolarización, que alcanzaría una intensidad sin precedentes en los procesos preelectorales anteriores. Según publica el diario La Nación, las estadísticas privadas indican que en el primer semestre la fuga habría totalizado unos 10.100 millones. En 2008, la dolarización había sumado 23.098 millones.
En un trabajo presentado hace pocos días en la escuela de negocios de la Universidad Austral, el economista Carlos Melconian detalló que en 2007 dos tercios de los fondos dolarizados eran de operadores mayoristas, mientras que el resto correspondía a los minoristas.
En 2009 y 2010, las cifras se repartieron por mitades. En cambio, ahora, el 80% de las compras son de minoristas. "Nos está corriendo el chiquitaje, que retira los plazos fijos en pesos y se pasa a dólares", explicó Melconian.
La construcción siente el impacto
Producto de la inflación, una nueva fisura afecta al modelo económico del kirchnerismo: las empresas constructoras se quejan por el deterioro en su rentabilidad. Dicen que registran una caída en su rentabilidad de alrededor del 16% en los últimos dos años. Se trata de una de las industrias pilares del crecimiento desde 2003.
La estimación pertenece a Sectoresonline.com, la línea sectorial de la consultora Abeceb que analizó el período comprendido entre mayo de 2009 y el mismo mes de este año, según publicó el diario Clarín. En ese lapso, el crecimiento de los precios de las viviendas en dólares fue del 16% mientras que la suba de los costos para construir en dólares promediaron el 36% según un índice que mezcla los precios informados por la Camara Argentina de la Construcción (CAC), y los del INDEC.
“Claro que, esa caída de la rentabilidad está hecha contra el año 2009, cuando -antes de la crisis internacional y la recesión local- la rentabilidad había alcanzado un pico máximo ”, aclaran en la consultora


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