Por Ricardo Roa.Qué tienen en común Aníbal Fernández y los plateístas de Boca que en la noche del miércoles arrojaron un cartel sobre el banco de Independiente? Para decirlo suavemente, el modelo de la agresión .
Todo, por las revelaciones que Wiñazki hizo sobre el escándalo Ciccone-Boudou, que el periodista sigue de cerca. Si lo que buscaba Aníbal era amedrentarlo, no lo consiguió: Wiñazki cuenta en esta edición que, según las pruebas reunidas por el juez, el dueño de la sociedad fantasma The Old Fund es el ex monotributista Vandenbroele , cuya ex mujer dice que es testaferro de Boudou.
Es un dato nada menor para avanzar sobre la trama oculta de la imprenta ahora estatizada. Precisamente, la expropiación fue el manotazo de ahogado que debió dar el Gobierno para proteger al vice. Quizá sea inútil: si la investigación sigue, toda la conexión de Boudou con Vandenbroele y el negocio de la impresión de billetes finalmente saldrá a la luz.
Fernández no ha cultivado el tono medido de quien pasó muchas horas con un analista pero nunca, como ahora, había asumido el rol de violento lenguaraz de todas las posiciones del Gobierno, sean las que fueren ¿Quién es el alcahuete?
A otro periodista de Clarín , Norberto Angeletti, quien sufrió en una semana dos secuestros exprés, y que publicó aquí el horror que vivió, después de solidarizarse con él con la generosidad de un prestamista, también lo llamó “buchón” y “alcahuete a sueldo” . ¿El pecado? Haber escrito que Fernández vive “a pocas cuadras de mi casa, en Banfield. Calculo que siempre va con custodia y no tiene que hacer lo que hago yo y tantos vecinos que al volver de trabajar miramos con desconfianza cada auto que se acerca.
Para él, la inseguridad debe seguir siendo tan solo una sensación . Para nosotros, sólo quedan preguntas: ¿Nos defiende alguien? ¿Las autoridades seguirán mirando para otro lado?” La agresión es también una exhibición de impotencia. Cuantas más evidencias de corrupción se publican, mayor es la virulencia de los ataques personales. No debería sorprender en un gobierno cuya Presidenta, sólo ve complotados para destituirla en los que no acuerdan con ella.
Luego del tercer gol de Independiente en la cancha de Boca, plateístas sacados dejaron caer un cartel de chapa sobre el banco del equipo visitante. Todo, porque habían gritado el gol del empate. Prohibido festejar.
La propagación de la violencia suele comenzar con los insultos . Los periodistas no son hienas ni animales. La verdadera animalada es el insulto. Peor, si es oficial.


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