Este sábado, el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén cumple 12 años. Fue el 15 de diciembre del año 2000, en medio del principio de una fuerte crisis nacional, que comenzó a funcionar la institución, dirigida, como ahora, por Oscar Smoljan.
Por sus primeras salas, y después por su premiada sede, diseñada por el arquitecto Roberto Álvarez, pasaron Picasso, Rembrandt, Goya, Le Parc, Melé, Tomassello, Berni…grandes artistas clásicos y contemporáneos. En estos días, muestra una exposición impresionante de Marta Menujin. Y cuando se levante esta, llegará una exposición del MALBA.
No habrá una celebración especial para celebrar los 12 años. Charlando con Smoljan, periodistas de este diario pudieron constatar la alegría, no obstante, que impera entre quienes, como él, están desde el primer día y son testigos de la gran influencia cultural que ha tenido no solo en Neuquén, sino en otros lugares del país. Porque el museo neuquino ya produce muestras itinerantes de sus colecciones propias. De hecho, acaba de volver de Córdoba, en donde se montó una valiosa muestra de algunas de sus obras.
El MNBA Neuquén es un ejemplo claro y contundente que la excelencia del arte, la posición crítica de selección, la idea de mantener un nivel alto de exigencia, no colisionan con lo popular, lo participativo, lo protagonista. Que también es posible conjugar lo público y lo privado, ya que el Museo se ha manejado hasta ahora con dirección estatal y aportes estatales, pero también mediante la colaboración económica de empresas privadas, grandes o no tanto, que han posibilitado armar muestras de altísimo costo, permitiendo el acceso libre y gratuito de los ciudadanos.
Por eso y por muchas cosas más, vale la pena apuntar la fecha, y celebrarla desde el regocijo del balance positivo, prescindiendo de la sempiterna mediocridad mezquina, abriendo las posibilidades de la inteligencia.

Comentá la nota