Pico se impuso en cuatro sets a Mayer para dejar al equipo local 2-0 arriba en la serie. Este sábado, el dobles puede definir la eliminatoria y conseguir el pase a cuartos de final.
Mónaco y Mayer jugaron un primer set con muchos altibajos y en el que el público participó poco, como si necesitara recuperar energías después del extenuante Berlocq - Kohlschreiber. Luego de una larga sucesión de quiebres, Pico no pudo capitalizar sus chances y en el tie-break prevaleció el alemán por 7-4. El partido no terminaba de entrar en el circuito que pretendía el local.
Sin levantar demasiado el nivel, Mónaco consiguió ponerse un escalón arriba en el segundo set. Sólo con ser algo más que el alemán, quien arriesgaba mucho y tiraba casi todo afuera, le quebró tres veces el servicio y pudo llevarse el parcial por 6-3 a pesar de haber cedido su propio saque. La historia otra vez era pareja, mientras algunas nubes empezaban a aliviar un poco el intenso calor de Buenos Aires.
El tercer set también fue cambiante. Pareció que picaba arriba Mayer, quien quebró de entrada a Pico, pero después volvió a ceder su servicio. En el momento decisivo, el argentino aprovechó su regularidad ante un rival talentoso pero excesivamente inestable y con poca movilidad. Mónaco cerro con su saque para 6-3 y quedó así a un set de la victoria.
Pico logró un break en el tercer game del cuarto parcial y parecía que se acercaba el cierre. Pero de repente el alemán recuperó el nivel del comienzo del partido y empezó a sacudir derechas desde el fondo de la cancha. El partido se había vuelto a equilibrar y Mónaco necesitó de un muy buen séptimo game para volver a quebrar y ponerse arriba. Mayer ya no volvería a complicar. Pico festejó con toda la alegría y el puño cerrado. Este sábado Nalbandian y Zeballos pueden definir la historia. Una realidad feliz que era difícil de imaginar antes del comienzo de la serie.

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