En Neuquén cayeron más del 50% en los últimos 10 años. El horizonte es de poco más de 6 años. El país dejó de autoabastecerse y debe acudir a la importación para hacer frente a una demanda creciente.Neuquén apunta todos sus cañones a los abundantes recursos de shale y tight gas, pero requiere de mejores precios.
Entre 2008 y 2009 las reservas comprobadas de gas de Neuquén cayeron 10,9 por ciento y las de petróleo disminuyeron 5,8 por ciento, según cifras de la Secretaría de Energía de la Nación. Entre 2000 y 2008, las reservas de petróleo y gas neuquinas bajaron un 60%. Al actual nivel de producción alcanzarían sólo para poco más de 6 años.
Mientras que a nivel nacional las reservas comprobadas de gas natural cayeron en 2008 un 5% respecto al año anterior, y acumularon una caída del 51% en el transcurso de la década de 2000. Las de crudo bajaron en los últimos 10 años un 16%, tras una leve caída en 2009 del 0,6%, respecto de 2008.
La reposición de reservas no sostuvo el ritmo de producción. Desde 1998 se reducen, con una recuperación en 2006, año en que el descubrimiento de cantidades considerables de petróleo en el yacimiento de Cerro Dragón, en la cuenca del golfo San Jorge, produjo un empujón hacia arriba.
En consecuencia, Argentina cuenta a fines de la década terminada en 2009 con un horizonte de reservas de petróleo de 11 años, similar al indicador calculado para el año 2000.
La incorporación del petróleo de golfo San Jorge atenuó la caída. Esa cuenca que representó en 2009 el 61% de las reservas de petróleo del país, seguida por la Neuquina con el 25%.
Alarma gasífera
El caso del gas es el más preocupante. Las reservas gasíferas en el país fueron en 2009 de 378.862 MMm3, es decir, poco más de la mitad de los 777.609 MMm3 que había a fines de 2000, año en el que se alcanzó el máximo histórico de reservas de gas en Argentina.
En los últimos diez años, las reservas disminuyeron el equivalente a 100 meses de producción (tomando como parámetro la del último año). Eso demuestra que los nuevos descubrimientos no se han equilibrado con el ritmo de producción. El horizonte de reservas de gas natural cae sin freno en un país cuya matriz de energía primaria depende aproximadamente en un 52% de ese fluido.
El horizonte de reservas de gas natural para Argentina viene en baja desde fines de la década del ‘80, y se sitúa hoy en 7,8 años, unos 9,4 años por debajo de la perspectiva que se vislumbraba en 2000.
La caída se agrava por el incremento de la demanda, que crece desde 2002, salvo por la pequeña disminución que se registró el año pasado, cuando se pasó un invierno sin fríos extremos y se sentían los coletazos de la crisis financiera mundial en la economía del país.
Sin embargo, este año, en el que se alcanzaron récords históricos de consumo de gas y de electricidad, la demanda retomó su tendencia creciente, y la importación energética es cada vez mayor.
Si bien el país hizo frente a la demanda complementando la producción doméstica con importaciones de gas de Bolivia y la regasificación en el puerto de Bahía Blanca de GNL desde 2008, las restricciones de gas a la industria y a la generación eléctrica son cada vez mayores.
Yacimientos no convencionales
La disminución en el horizonte de reservas podría revertirse si se materializan las inversiones en exploración y desarrollo prometidas en el marco del “Gas Plus”, que prevé mayores precios en boca de pozo para nuevos yacimientos.
Neuquén apunta todos sus cañones a los abundantes recursos de shale y tight gas, pero requiere de mejores precios. Para ello, se impulsa una ley nacional que de garantías a las inversiones, y que estaría en el Congreso nacional antes de fin de año.
En conjunto, medidas en Tep (Toneladas equivalentes de petróleo), las reservas comprobadas de hidrocarburos en el país a fines de 2009 equivalen a 665 MTep, lo que significa que han disminuido un 38% respecto de la disponible a fines de 2000.
En un contexto de incremento en la demanda de gas natural y electricidad la Argentina ya es incapaz de autoabastecer su demanda doméstica.
Esto se debe a que si bien los horizontes de reservas se sitúan en casi 8 años para el gas y 11 años en el caso del petróleo, la limitada capacidad productiva obliga a recurrir a importaciones cada vez mayores.
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