“La mitad del negocio yerbatero está en negro”

Lo dijo el jefe comunal de Andresito, quien aseguró que el kilo de hoja verde se está pagando entre 2,05 y 2,10 pesos. Dijo que a un mes del cierre de la zafra, prácticamente ya no queda nada por cosechar.
El intendente de Andresito, Bruno Beck, trazó un completo panorama de la actualidad del sector yerbatero, actividad para la que ese municipio es el principal productor de materia prima del país. Como datos positivos resaltó que los precios oficiales de 1,70 pesos por kilo de hoja verde, se están sobrecumpliendo al punto de que se está pagando hasta 2,10 por kilo.

Advirtió empero, que la suba de los precios responde a un faltante de producto, que se profundizaría en lo que queda de cosecha. Alertó además que, según entiende, en los últimos meses se produjo un marcado incremento en la informalidad en todos los eslabones de la cadena.

En diálogo con Radio Libertad, Beck se manifestó “contento porque se pagaron los precios oficiales e incluso se han mejorado. Pero por otro lado tengo un dolor interno porque esto se nos ha ido de las manos en el siguiente aspecto: en la economía de la yerba desde el productor hasta el molino hay prácticamente un 50 por ciento en negro”.

El jefe comunal observó que las irregularidades se repiten en todas las actividades. “Vemos productores, secaderos y molinos que no facturan la yerba que venden y cuadrilleros que tienen a su personal en negro o emplean a indocumentados. La evasión fiscal estos últimos meses fue de terror”.

Sin mejoras

Beck recordó que en varias oportunidades en los últimos años, el sector yerbatero misionero fue noticia por operativos de AFIP que hallaron a tareferos trabajando en condiciones de esclavitud. Aseguró que ese tipo de irregularidades sigue a la orden del día, porque más allá de los controles realizados, no se hizo nada por cambiarlo.

El intendente advirtió que la suba en los precios de la hoja verde no se trasladó a los trabajadores. “Hay una falla de contralor en toda la actividad. Nosotros este año teníamos la posibilidad de hacer bien las cosas, ya que se está pagando un precio razonable, y pasó todo lo contrario. Todas las mejoras que habíamos logrado el año pasado en las condiciones laborales de los tareferos, este año cayeron en saco roto”, dijo.

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