En 17 días se labraron 464 infracciones por mal estacionamiento; representan diez por ciento de las multas por faltas leves. En el caso de que los conductores se hayan bajado del vehículo, el acta llegará a su vivienda.
En los horarios “pico” y con un potencial parque automotor de 260.000 vehículos en Capital, los embotellamientos y las trabas en la circulación son moneda corriente, realidad que no puede ser corregida por las autoridades del municipio.
Las estadísticas las elaboraron técnicos de Tránsito y las comentó el secretario de Seguridad, licenciado Raúl Levrino.
El sistema comenzó a implementarse el lunes 9 de abril pasado, pero la evaluación del proceso está medido entre el miércoles 11 y el jueves 26. En esas 17 jornadas, se confeccionaron 464 actas contravencionales: 55 por ciento se realizaron durante la mañana, mientras que el resto se labró en horas de la tarde. Los días que más acumularon faltas de este tipo, consideradas leves si el conductor está a bordo del rodado, fueron el jueves 12, 31 infracciones, y el viernes 13, con 47 multados.
Los fines de semana, sin escuelas abiertas, el número de boletas se redujo drásticamente: sólo se hicieron 32.
Otra característica, pero de todo el mes de abril en curso, es que los conductores han cometido 4.001 transgresiones leves (precisamente la más común es el estacionamiento doble o múltiple o el estacionamiento en lugares indebidos), mientras que las faltas graves (conducir sin cinturón; manejar sin las luces bajas encendidas y congestión vehicular) sumaron 581.
Las faltas gravísimas (semáforo en rojo, giro en “U” o exceso de velocidad) ascendieron a 712. En resumen, abril se termina con un total de 5.294 contravenciones (hasta el jueves 26).
En este contexto, las fotomultas por estacionar en doble fila alcanza a 10 por ciento del volumen total de las faltas leves, que suman 4.001 papeletas.
La reacción, según la comuna
En lo que concierne a la aceptación o no del sistema por parte del conductor, Levrino dijo que “84 por ciento de la población está de acuerdo con la medida”.
Como ya se ha informado, para hacer cumplir el procedimiento, el municipio capitalino equipó a 10 inspectores con cámaras digitales, para fotografiar las infracciones y reforzar el accionar del agente de tránsito.
El funcionario argumentó que esta modalidad permite agilizar el procedimiento y liberar más rápido las calles trabadas por estacionamientos indebidos. “En una cuadra, el personal actuante puede encontrarse con tres vehículos en infracción. Comienza a sancionar a uno de ellos y de inmediato los otros dos vehículos comienzan a movilizarse. Lo que buscamos es que aquel que cometa la infracción sea sancionado y esta medida permite focalizar puntualmente el dominio del automóvil que no respeta el tránsito”, precisó el secretario de Seguridad de la comuna capitalina.
Lugares críticos
Consultados inspectores en la vía pública, algunos coincidieron en en reconocer que los mayores conflictos se presentan en las inmediaciones de las escuelas o frente a esos establecimientos.
Ayer, cronistas de este diario pudieron comprobar incidentes varios en las calles Gutiérrez, donde están el jardín de infantes Merceditas de San Martín y la escuela Patricias Mendocinas. Al mediodía, la zona es bastante caótica.
Otro tanto ocurrió en calle Córdoba, donde funciona el muy concurrido colegio Don Bosco, donde ayer, alrededor de las 13, por la saturación de puntos a controlar no había inspectores de la comuna. El atascamiento en esa zona, especialmente entre Salta y Rioja, fue bastante importante.
Para complicar este panorama, en esta última zona se produjeron dos incidentes de tránsito -uno en Córdoba y San Martín y el otro en Salta y Catamarca- que hicieron más enredado el tránsito capitalino. En ambos casos, además de la lluvia fue una cuota de imprudencia humana los que causaron los choques.
Volviendo a las cercanías de los muy concurridos jardín Merceditas y escuela Patricias Mendocinas, los dos inspectores destacados allí tuvieron suficiente actividad como para olvidarse transitoriamente del frío. Tienen el tino de reservar en escuelas muy concurridas, espacios para que se estacionen los transportes escolares.
Un padre, Marcelo Solís, encontró un hueco “de milagro” y se estacionó correctamente. La esposa salió a buscar a la niña. El hombre al volante dio su opinión: “Es un problema de difícil solución, hoy zafé, pero no sé qué podrá ocurrir en los próximos días. A veces doy una vuelta a la manzana, una variante es venir un poco antes”, reflexionó Solís mientras aguardaba a su mujer.
Cristian (27 años de edad y 5 años en la actividad del transporte escolar) plantea la responsabilidad que tienen los que hacen ese servicio. “Las familias nos confían los chicos, no los podemos dejar en cualquier lado y por eso pedimos prioridad para parar cerca de los establecimientos”, insistió el conductor de la Trafic en el pedido que hacen habitualmente desde el sector.
Lo que es cierto que los conflictos en los edificios educativos dura pocos minutos, a lo sumo media hora y luego se tranquiliza la circulación.
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