El jefe de los taxistas, histórico ladero del camionero, hace tiempo que bajó su perfil y casi ni se muestra con el líder de la CGT. En el mundo sindical la distancia alimenta especulaciones: ¿Viviani empezó a despegarse de Moyano para abrir otros horizontes políticos? ¿Fue el camionero quien lo apartó? Quienes son los nuevos laderos del hombre fuerte del movimiento obrero.
En ese marco, mientras Hugo Moyano suma una cuota de poder extra con cada día que pasa, su eterno ladero Omar Viviani, jefe del sindicato de taxistas y secretario gremial de la CGT, casi no se le ve el rostro.
Lejos parecer haber quedado aquellas épocas en que su voz ronca acompañaba cada acto del camionero, si era necesario, poniéndole el cuerpo a las balas, como en la fatídica tarde del 17 de octubre de 2006 cuando camioneros y constructores chocaron durante el traslado de los restos de Perón en la quinta de San Vicente.
La notable ausencia de Viviani en el entorno del camionero convirtió al mundo sindical en un hervidero de versiones, que intenta desentrañat el significado político de ese movmiento, si es que tiene alguno en particular.
"Viviani se está abriendo, Hugo juega demasiado fuerte, se plea con el peronismo bonaerense, con los intendentes, con sindicatos fuertes como la UOM y Comercio; y hasta atropella al propio Kirchner", afirmó a La Política Online un avezado operador del mundo sindical.
Desde el entorno del camionero ofrecen otra versión: "Hugo le dio a Viviani dos cargos importantísimos como la Secretaría gremial de la CGT y la presidencia de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), y le quedaron grandes".
Como sea, Viviani no acompaño en primera línea a Moyano en sus últimas incursiones políticas: la forzada asunción al frente del PJ bonaerense y su Corriente Sindical peronista, con el flamante anexo de la Juventud Sindical, que pilotea Facundo Moyano.
Para esta ruta encontró nuevos aliados. El principal es el diputado nacional Omar Plaini, jefe del sindicato de canillitas, gremio que tomó vuelo con la pelea del Gobierno con Clarín.
Plaini tendrá un papel relevante en la tarea de Moyano como presidente del PJ bonaerense. El canillita podría ser uno de los próximos apoderados del partido, o sea, quien se encargue de aprobar las listas de candidatos.
El otro hombre fuerte para la provincia es el diputado nacional Jorge Mancini, secretario general de Agoec, el gremio de los trabajadores de la Ceamse, organismo encargado de procesar y transportar la basura del gobierno bonaerense y el de la Ciudad de Buenos Aires.
O sea, Mancini tiene tanta o más capacidad que Viviani de alterar el orden de la Capital Federal que administra Mauricio Macri. Con un Ceamse colapsado, la administración porteña reza cada mañana para que le permitan seguir depositando en la provincia las cientos de toneladas de basura diaria que produce la Ciudad.
El propio ministro de Espacio Público porteño, Diego Santilli, lo comenta en reuniones: "si el Ceamse nos cierra las puertas, no sólo me tengo que ir yo, hasta Macri pagaría el costo". No hay que ser muy imaginativo para prever el fastidio de los porteños si la basura empieza a acumularse en sus puertas.
A esta dupla bonaerense, se suma un viego amigo de andanzas del camionero, el líder de los judiciales, Julio Piumato, bonachón y querido pero de incidencia menor en las peleas de fondo que traza el líder de la CGT. Piumato si estuvo presente en cada acto de la Corriente Sindical Peronista, creada por el camionero el año pasado, en una extraña alianza táctica con el Movimiento Evita de Emilio Pérsico.
El cuarto hombre es el líder del sindicato de dragado y balizamiento Juan Carlos Schmidt, a quien por estos días se lo ve mucho más cercano a Moyano que el histórico taxista.










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