La ecuación es simple. La Argentina se quedó sin energía suficiente y necesita generarla en forma urgente. El Gobierno Nacional busca atraer inversiones para producirla y está dispuesta a pagar mucho más que en los últimos años, ofreciendo en algunas modalidades contratos en dólares a 20 o 30 años con precios mucho más altos que los que hoy se pagan. Lo que se dice un negocio a “prueba de balas”.