“En Misiones, Cristina es Sandra y Sandra es Cristina”, afirmó categóricamente Hugo Passalacqua. El vicegobernador electo resumió así el proceso preelectoral en la provincia. Cristina es el kirchnerismo, Sandra es la Renovación. Votar a la Renovación es votar al kirchnerismo.
La ecuación no es entendida por los analistas que esquemáticamente y en la lógica tradicional no pueden concebir una relación de iguales. En forma didáctica Passalacqua explicó que la Renovación fue una construcción provincial y de ruptura con las tradicionales dependencias acríticas de los partidos nacionales. Pero a la vez, sostuvo, en su matriz está el acompañamiento del proyecto nacional y popular.
Recordó en ese sentido y modo de ilustración que no sólo Cristina, sino también Néstor, han valorado el sentido más profundo de ese acompañamiento que se puede distinguir en los momentos más difíciles. El apoyo a Kirchner cuando medía sólo el 3% de intención de votos, es uno de ellos. Otros fundamentales, los apoyos explícitos durante el putsch montado como resistencia a las retenciones a las exportaciones de soja y durante el año 2009 después de la derrota electoral de Néstor en la provincia de Buenos Aires. El apoyo de la Renovación, sin condicionamientos, manifiesto en el Congreso de la Nación.
Se recordó en ese sentido el acto realizado en Posadas a fines de abril de 2008 en el que incluso Cristina reconoció públicamente que muchas veces desde el orden nacional no se interpretan cabalmente los procesos políticos en las provincias.
Fue la primera vez que la Presidenta puso distancia de los operadores que en 2007 generaron falsas expectativas con el respaldo al Frente para la Victoria.
Entrevistado en la Cámara de Representantes el día en que el cuerpo le aceptó la renuncia para asumir las responsabilidades en el Ejecutivo el 10 de diciembre, Passalacqua se vuelve enfático en resaltar el espíritu misionerista de la Renovación. “Se puede apoyar el proceso de transformaciones sin perder la identidad”, dice.
Candidatos la Congreso
Es el contexto en el que valoró la decisión política de la Renovación de consagrar sus candidatos al Congreso de la Nación, casi un mes antes de las elecciones provinciales y tres de las primarias. Coincidió con el cronista en que fue un gesto cargado de significación política.
Elogió así el perfil misionerista de todos los candidatos “si Sandra es Cristina, la lista completa es de lujo”, enfatizó para asegurar que todos, desde sus singularidades, tienen capacidades para defender el proceso misionerista en el Congreso. Y precisó que la defensa de la autonomía provincial no es sinónimo de secesión, sino una lucha por la igualdad.
En un pin – pon al que no rehuyó dijo:
Cabral Arrechea: un intelectual sólido con antecedentes académicos y políticos.
Pepe Guccione: un médico que puso en valor la salud pública y la atención primaria.
Marilú Leverberg: una batalladora decidida a dar pelea permanente desde adentro.
Lito Redczuk: un hombre del interior profundo que nunca pierde la brújula.
Claudia Gauto: una excelente funcionaria comprometida con la gente.
Agregó que “estos candidatos son fieles militantes del proyecto de la Renovación que año a año va creciendo, se va instalando y está al servicio del crecimiento en paz y armónico de Misiones”. Valoró también en ese sentido el gobierno militante de Maurice Closs quién nunca deja los compromisos humanos debajo de la función.
Interrogado por las tensiones que se pueden generar por la representación de los senadores y diputados de la Nación ante alguna circunstancia, Passalacqua no duda en destacar que el marco referencial de los renovadores es el pueblo y observó que es la construcción inédita en la política de Misiones que desde la conducción de Carlos Rovira va estableciendo una relación de ida y vuelta, permanente, cotidiana, lo que articula también a la construcción de un Estado flexible, moderno y dinámico.
Política y esperanza
Para no dejar las palabras en el aire, Passalacqua hizo referencia a algunos datos concretos que ilustran las consecuencias positivas del manejo de la política y de la institucionalidad en función de mejorar la calidad de vida de la gente. Destacó que la economía de Misiones ha crecido, nuevamente por noveno año consecutivo, dos o tres puntos más que la Nación, estamos en 10 por ciento, 11 por ciento, pero en política –dijo citando conceptos de Rovira- hay que tener una visión estratégica y adelantarse a los tiempos. Recordó en ese sentido la leyenda que está a la entrada del infierno de Dante: “Abandone toda esperanza, aquel que entre aquí”.
Esa visión estratégica para Passalacqua es la que está en la base de las decisiones de la Renovación de instituir el plurilingüismo, incrementar el Presupuesto en Ciencia y Tecnología y en invertir en el Centro del Conocimiento; en la biofábrica, en el aprovechamiento del agua, en el Instituto de Biocombustibles y en el Banco de Germoplasma. “Imagínese –se entusiasma- poder preservar el ADN de cada arbolito, de toda la flora de Misiones”.
Para concluir volvió a repasar, como lo hizo en el recinto al informar sobre el Presupuesto, el episodio de Carlos Pellegrini e Hipólito Yrigoyen. El creador del Banco Nación, como miembro activo del “régimen” que gobernaba la Argentina a fines del siglo XIX, invitó a don Hipólito a discutir sobre el futuro. Era una trampa para desacreditarlo. Yrigoyen rehusó y Pellegrini lo chicaneó “¿usted qué sabe de gobierno?” La respuesta fue contundente: “el pueblo con su voto me indicará cómo gobernar”.
La anécdota es figura en Passalacqua para ilustrar el mandato que llevarán los candidatos renovadores al Congreso de la Nación.




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