A pesar de los avatares climáticos, el sector citrícola de la provincia observa a la campaña 2010 con buenos ojos, ya que mantendrá el rango de producción de los últimos años. Está en plena cosecha las variedades tardías como las mandarinas murcott y las naranjas ombligo. La media de producción anual oscila entre las 40 y 50 mil toneladas.
Explicó que desde fines de los años 90 a esta parte, el sector vive una nueva etapa, dado a la aparición de nuevas enfermedades. La situación fue exitosamente contrarrestada con la introducción de nuevas variedades más resistentes y con alta demanda por parte de los mercados internacionales.
“Con un trabajo realizado en forma conjunta con la Cooperativa Tabacalera de Alem, se introdujeron las variedades especiales de mandarina como la clementina y la okitzu, además de naranjas especiales. Estas variedades marcaron un nuevo perfil productor con un destino bien definido de frutas frescas para la exportación”, explicó Barboza.
Asimismo, el funcionario destacó que con la implementación del Proalimentos, más de cien productores han ampliado su superficie implantada “y de esta manera se ha fortificado bastante”.
Por otra parte, sostuvo que dado a que las unidades económicas productivas de los colonos misioneros son pequeñas, de hasta 8 hectáreas, la figura de la cooperativa es fundamental “porque un grupo de productores que entre todos suman unas 100 hectáreas, cuentan con apoyo técnico, apoyo logístico en cuanto a mecanización y sobre todo es importante la participación de la cooperativa en la cadena de valor citrus que tiene que ver con la cosecha, el transporte, el empaque y la puesta en el mercado”.
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