Es una celebración que se lleva a cabo en la Diócesis quilmeña desde 1996. La difícil situación política y los índices de desocupación originaron el oficio religioso
En esta celebración, que no se suspende por lluvia, se juntarán fondos para los Campamentos Brochecito, a través de las alcancías que estarán dispuestas en todo el predio.
Asimismo, para este día, el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera propuso "la suspensión de todas las actividades pastorales por la tarde, para que todos tengan la ocasión de participar en esta gran celebración diocesana".
Como preparación de la Misa de la Esperanza se realizaron tres encuentros fraternos de reflexión compartida, en la parroquia Medalla Milagrosa, en Bombero Senzabello 683, Florencio Varela, que "nos permitieron renovar el espíritu que transformó a la Iglesia, a partir del nuevo Pentecostés del Concilio Vaticano II", subrayó monseñor Tissera.
La Misa de la Esperanza es una celebración que se lleva a cabo en la diócesis de Quilmes desde 1996. La situación política y social del país de aquellos tiempos -con los altísimos índices de desocupación, la congoja de la gente y la falta de horizontes- motivaron esta Eucaristía.
Por eso, en aquel año monseñor Jorge Novak invitó a proclamar la esperanza cristiana en un día que luego quedó como fecha fija: la fiesta de Cristo Rey. Así, cada año se trata de afirmar concretamente la presencia del Reino de Dios en la vida de este pueblo diocesano, con su opción preferencial por los más pobres y necesitados y su incondicional amor misionero.
Desde 2002, con monseñor Luis Stöckler como padre Obispo de Quilmes, la Misa de la Esperanza se profundizó como celebración donde el Pueblo de Dios alaba a su Señor y considera junto con su Obispo, los grandes principios del magisterio social de la Iglesia para entender y afrontar cristianamente las distintas situaciones de la realidad donde la vida de la gente se ve amenazada.
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