Visitó efectores de Godoy Cruz y Guaymallén. Ahora tendrá una reunión con el director del área. Citará a los responsables y no descarta cambios
Apenas terminada la reunión de gabinete de los lunes, el ministro de Salud, Juan Carlos Behler, inició una recorrida por centros de salud de Guaymallén y Godoy Cruz, en donde, a raíz de lo intempestivo de su llegada, se llevó varias sorpresas. Ahora se reunirá con el director General de Centros de Salud, Jorge Dávila, para citar a todos los responsables de estos efectores y no descarta posibles cambios. La peor calificación se la llevó Guaymallén, a cuyo coordinador el ministro citará de inmediato. LOS CENTROS. Pasaban 10 minutos de las 13 cuando Behler subió al auto oficial del Ministerio de Salud, acompañado por un chofer y su jefa de prensa, María Eugenia Pujal, con rumbo al Centro de Salud 214 del barrio Lihué, en Guaymallén. Allí, el panorama de ingreso ya anticipaba lo que podía encontrarse en su interior, pegado en el portón de doble hoja del lugar había un cartel que informaba que una médica clínica no atendería durante la semana por encontrarse con parte de enferma. En el interior del incómodo edificio con pasillos por donde sólo puede pasar a duras penas una persona a la vez y con una gran escalera que conduce a la dirección, Behler fue atendido por el titular del efector de salud, Orlando Abonna, quien, sin sentirse cohibido por la presencia del funcionario, comenzó a enumerar las falencias del centro. “Cómo puede verlo, doctor, esto parece una tapera más que un centro de salud. La asistente social ya no viene porque no tiene movilidad, lo más sofisticado que tenemos es un ultrasonido fetal, el contrato más amplio que tengo con un médico es de 15 horas mensuales y tengo hasta uno de 6, entregamos todos los planes nacionales y sólo hay una administrativa”, soltó el profesional. Fue grande la sorpresa que se llevó el ministro en este lugar, donde, según informó su director, se atienden unas 600 personas por mes. Preocupado y molesto, Behler se dirigió hacia otro centro de salud del mismo departamento, en este caso el Nº14, de Pedro Molina. Aquí, el enojo del ministro fue en aumento ya que paseó casi por 20 minutos sin que nadie se percatará de su presencia y lo atendiera, sólo un hombre que dijo ser el psicólogo del lugar comenzó a seguirlo y le preguntó en un tono demandante qué buscaba, a lo que Behler, visiblemente ofuscado, respondió “Busco a alguien que me atienda”. Pero no iba a ser la única sorpresa que el funcionario se llevaría en el lugar, ya que, mientras charlaba con la única y nerviosa enfermera del lugar, arribó al centro de salud la médica a cargo de la tarde, quien seriamente y a viva voz sin reparar en la mirada de Behler informó sin modales a la gente presente que iba a tener que esperar sin apuros porque habían echado a la administrativa. Cuando el ministro le preguntó a la médica si era jefe de turno, la profesional –Susana Sabatini– se apresuró a negarlo. “No, la jefa es la doctora Forconi, aquí hay muchos problemas, faltan médicos. Cuando yo era jefa me sacaron médicos de acá y se los llevaron al Centro 214. Atendemos unos 20 pacientes por día, de 8 a 17.30, después sigue abierto hasta las 20 pero sin médico”, explicó la doctora. El asombro de Behler crecería cuando, al entrar a la cocina del centro de salud, encontró almorzando a la administrativa del lugar, que, según informaron, había sido despedida el viernes. “A mí después de trabajar seis años en negro, el doctor Lombardo –director del efector– me echó porque entró a trabajar su hermano hacen tres meses”, le dijo la mujer a Behler, quien no se explicaba su presencia allí. Sin respuesta alguna, el ministro pregunto por Lombardo, director del centro que no se encontraba en el edificio. De Guaymallén, Behler marchó hacia Godoy Cruz, iniciando su recorrida por el centro de salud del barrio La Gloria, donde también un cartel advertía a los pacientes que una de las pediatras del lugar no atendería hasta nuevo aviso por haber sufrido un accidente. Por lo menos aquí, el ministro no tuvo que buscar quién lo atendiera, ya que, advertido de su presencia, el odontólogo Guillermo Aberastain acompañó a Behler en su recorrida y explicó el funcionamiento del lugar en ausencia del director, Jorge Nassif. “Ayer se nos informó que reabren las guardias de los sábados y domingos de 12 a 18. Acá atendemos a unos 300 pacientes diariamente y el problema más preocupante que tenemos es la inseguridad”, explicó el profesional. El ministro, que también recorrió y prometió dar soluciones al cierre perimetral del patio trasero del lugar, les informó a los trabajadores del centro que ya había pedido al ministro de Seguridad, Carlos Aranda, custodia policial de fin de semana para los centros de salud que funcionen con guardia. Un poco más convencido, Behler emprendió el viaje hacia el último efector de esta recorrida –que, según informó, no será la única– ubicado en el barrio Huarpe de Godoy Cruz. En el Centro de Salud Nº8, el funcionario encontró buena voluntad y predisposición, aunque el efector no escapaba a las generales de la ley, y la pediatra de turno estaba con parte de enferma. Aquí tampoco estaba su directora, la médica Tello, pero, al menos, el lugar contaba con una guardia policial que en ese momento hacía el relevo. Este efector funciona todos los días de 7 a 16 y a diario un médico clínico atiende a unas 20 personas. Tampoco el lugar cuenta con personal administrativo de tarde a pesar de entregar beneficios de planes sociales nacionales. CONCLUSIÓN. Para el titular de Salud, el contacto con la realidad de los efectores “es básico a la hora de tomar decisiones en el área”. “Para gestionar hay que conocer. La situación está balanceada, hay lugares con muchas falencias, pero también hay lugares con gente de buena voluntad. Ahora voy a reunirme con el director del área, voy a citar a los coordinadores departamentales, a los responsables de estos centros y seguramente algunas medidas se van a tomar al respecto”, adelantó Behler. El departamento que más insatisfecho dejo al ministro por su situación fue Guaymallén, en donde las reuniones se realizarán de manera urgente.
El auto de la polémica
A los medios de comunicación locales llegó una factura que indica que el Ministerio de Salud, conducido por Juan Carlos Behler, adquirió un auto de 128.000 pesos. Se trata de un Volkswagen Vento en el que el ministro realizó la recorrida por centros de salud. Consultado por esto, el funcionario se apresuró a explicar que no hay irregularidad alguna. “Pretendo recorrer toda la provincia, como estoy haciendo ahora, y para ello necesito una movilidad segura, cómoda y resistente, no es un lujo, es una herramienta de trabajo, además se hizo por licitación y no hay nada raro, no tengo nada más que decir”, finalizó el ministro, molesto.

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