En la pasada charla sobre seguridad realizada en el Centro de Comercio local se pueden destacar varias declaraciones, que los comerciantes y vecinos ya sabían.
Incluso la ministra Garré ya había asegurado que Prefectura Naval no saldría a la calle, por lo que solamente el Ejecutivo y toda la población de Zárate contará con la presencia de Gendarmería en las garitas de acceso.
Garitas de durlock
El Ejecutivo municipal sigue en su afán de instalar garitas en los accesos a la ciudad pero grande fue la sorpresa cuando los vecinos se dieron cuenta que, por lo menos la garita instalada en la avenida Lavalle, el material utilizado fue Durlock; placas conformadas por un núcleo de yeso, cuyas caras están revestidas por un papel especial, multilaminado que se utilizan para tabiques interiores o de aislación acústica y térmica; no para construir garitas a la intemperie y cuya finalidad está relacionada con la seguridad. Este material no contiene disparos de arma de fuego y no es un ambiente cálido para los efectivos que se encuentren allí, custodiando la principal entrada a Zárate durante toda una noche. Otro punto es que este programa de vigilancia tiene vigencia, y dichas garitas se instalarán 60 o 90 días, en principio, y luego se deberá renegociar el tema con el Ministerio de Seguridad de la Nación.
Detenciones y tareas administrativas
Una de las cuestiones que se mencionó superficialmente en la reunión, pero que significa un gran problema para la policía es la falta de alcaldías, la falta de un espacio físico para alojar a los detenidos a raíz del cierre definitivo de los calabozos de la Comisaría Primera local.
Esta fue una medida del Ministerio de Justicia y Seguridad llevada a cabo en junio del año pasado, por la cual se dispuso el cierre de calabozos en 90 comisarías ubicadas en diversos distritos de la Provincia. En Zárate, se oficializó el cierre de dos calabozos, que ya estaban clausurados desde hace algunos años, la Comisaría Primera y la Segunda de Lima.
Por eso las personas que son detenidas en nuestra ciudad aguardan la realización de los trámites pertinentes en la Comisaría Primera e inmediatamente son derivados a otras dependencias, como por ejemplo la Comisaría de Escobar o de Garín, o son puestos a disposición de la Fiscalía y, si se confirma judicialmente la detención, directamente son enviados al Penal de Campana. Claro que para estos traslados se debe disponer de un móvil policial, que se saca del patrullaje cotidiano, y dos efectivos; por lo tanto la fuerza se ve diezmada por estos traslados; además de las tareas administrativas de llevar correspondencia a los juzgados o a la fiscalía.
Algunos cambios
Luego de la reunión del pasado viernes, por lo menos, se vio algo más de movimiento y, especialmente, de compromiso de los policías en el trabajo diario. Ayer dos efectivos motorizados hicieron varias detenciones en el Centro, de personas “sospechosas”, tal cual lo reclamaba un comerciante en la reunión. “Era ajustar un poco las clavijas para que los policías hagan bien su trabajo”, expresó un comerciante que vio el desarrollo de un operativo de detención y averiguación de antecedentes en Pinto y Justa Lima, ayer por la tarde.
El 911
La mayoría de los vecinos que llamaron al 911 no consiguieron respuestas rápidas y esto también fue expresado en la charla del Centro de Comercio. En el año 2009 el Foro de Seguridad había dispuesto de siete celulares pertenecientes a cada una de las cuadrículas de patrullaje, cuando se cubrían. Cada vecino llamaba al celular de su cuadrícula y ésta llegaba rápidamente, por lo tanto era muy común ver a este folleto pegado en las heladeras o cerca de los teléfonos de línea dada la gran repercusión y su buen funcionamiento. Sin embargo, el Gobierno de Scioli quiso centralizar todo en el 911, concentrando todas las llamadas en un Call Center que no está en la ciudad; tornando aún más lento el accionar de la policía y su capacidad de respuesta. Los celulares, finalmente, desaparecieron, y lo único que hay es un radio Nextel, aportado por el municipio, que se encuentra en la guardia de la comisaría. La radio es 144*8704. Es más, muchos comerciantes han manifestado que tuvieron más capacidad de respuesta llamando al teléfono de la comisaría que al 911.
Acciones de los vecinos
Algunas acciones vecinales que se pueden imitar a la hora de prevenir y de aportar a la seguridad se pueden encontrar en el barrio Smithfield y Cap, con la instalación de alarmas comunitarias. También pedir, mediante sociedades de fomento barriales, la colocación de luminarias, la limpieza y mantenimiento de terrenos baldíos y crear una base de datos de emails o una página de facebook para reenviar y difundir consejos sobre seguridad a todos los vecinos de una cuadra o un barrio. Esta última, es una acción que no involucra desembolso de dinero y que tuvo aceptación entre los vecinos de aquel barrio por iniciativa de su sociedad de fomento.
En esta línea, la policía podría volver a reactivar un sistema de celulares propio de cada patrullero asignado a una cuadrícula o incluso la DPU dado el exitoso caso pasado.
Sería interesante que la comisaría publique un mapa de la inseguridad oficial, que el Ejecutivo municipal blanquee la tarea de los rondines o personal de vigilancia nocturno que contratan muchos frentistas para incluirlos en una red de vigilancia y conocer los datos de quienes se dedican a esto.
De la misma manera, los vecinos piden que la policía pida la lista de empleados bancarios ante tantas denuncias de salideras o de robos a personas que cobraron juicios y luego fueron asaltados en sus viviendas. Que también se pida el listado de los obreros y albañiles que trabajan en obras, los cuales muchas veces son señalados como los principales responsables de hacer “trabajos de inteligencia criminal” viendo los movimientos de frentistas de una cuadra en particular. “También pedir la lista de empleados contratados por gremios como la UOCRA, ya que muchos hemos notado que el pico de la ola de asaltos se dio luego de los despidos masivos de empleados de la obra de Atucha II”, expresó un comerciante.
Hay muchas medidas que pueden realizarse entre los propios vecinos, con organización y voluntad, y muchas otras entre el Ejecutivo municipal y la policía. Por lo pronto, los problemas de la ciudad están planteados y hubo un sinceramiento de todas las partes de seguir tratando de mitigar el principal problema de los zarateños, la inseguridad.


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