Los dos países trabajan en la cartografía definitiva de los límites
La controversia se suscitó cuando Piñera hizo saber, en declaraciones periodísticas en Madrid, su "preocupación" por la delimitación pendiente de un territorio de 2200 kilómetros cuadrados en un sector de los hielos, luego del acuerdo histórico alcanzado en 1998, que había saldado el entredicho bilateral.
Piñera no lo verbalizó, pero en medios políticos de Santiago se hizo saber que una de las preocupaciones del gobierno chileno es que la demarcación por la divisoria en las más altas cumbres sea favorable a la pretensión argentina, lo que, según esa lectura, dejaría la frontera en un punto más cercano al Pacífico.
Esa especulación abrió una andanada de críticas en el espectro político chileno y suscitó la reacción de la diplomacia trasandina para minimizar el entredicho, lo que fue replicado en la Argentina.
Ocurre que, en rigor, una comisión mixta argentino-chilena trabaja en la zona limítrofe bajo los lineamientos del entendimiento binacional de 1998, y cerca de fin de año espera producir la cartografía definitiva que establecerá los límites físicos que aceptan los dos países.
Por ello, un día después de las palabras de Piñera, tanto la administración chilena como el gobierno de Cristina Kirchner salieron a poner paños fríos a lo que se planteaba como un potencial cortocircuito.
El canciller chileno, Alfredo Moreno, dijo que "el avance de la cartografía sobre el territorio de Campos de Hielo Sur avanza a plena satisfacción". Moreno hizo esas afirmaciones a la salida de una sesión de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, especialmente citada para analizar el caso.
Desde la Argentina, en tanto, la Cancillería procuró minimizar el planteo: dos funcionarios que gozan de la confianza de Jorge Taiana dijeron a LA NACION que no existe controversia en torno a los límites binacionales y que las comisiones técnicas de ambos países trabajan en la instrumentación del entendimiento binacional de manera "coordinada" y "armónica".
La preocupación del presidente Piñera se filtró durante la cumbre de Madrid. "Tenemos algunos temas pendientes del pasado, entre ellos, está la delimitación de un tramo de Campos de Hielos entre el monte Fitz Roy y el monte Murallón, en el cual hemos estado trabajando y vamos a seguir trabajando con argumentos, con evidencia, basados en el derecho internacional y también en la buena voluntad con que debemos enfrentar estos problemas", dijo el mandatario.
El ex canciller de Ricardo Lagos, el actual senador Ignacio Walker, criticó las actitudes "histéricas" de cierto sector político chileno por haber presentado el tema en esos términos. "Lo único que queda es la demarcación desde la llamada Zona B, desde el Fitz Roy y el Murallón, y en eso están las comisiones técnicas y la cartografía, que estaría en su fase conclusiva. La comisión mixta del límite chileno-argentino lleva cuatro años trabajando, desde el año 2006. Esto no es que la Argentina le pase la cartografía a Chile, o viceversa. Esta cartografía es común, en conjunto, con expertos de ambos países", aclaró Walker, que atribuyó el episodio a la inexperiencia de la nueva administración de centroderecha.
El gobierno, en tanto, a través de la vocera Ena von Baer, pidió calma a la opinión pública. Y el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, relativizó los dichos. "El trabajo se está haciendo con mucha cooperación entre ambos países; por tanto, nos parecen alarmistas las reacciones que ha habido en los medios de comunicación", dijo.




Comentá la nota