Así lo indicó Paola Tumbarello. Es ingeniera y trabaja en Cerro Vanguardia.
Con 31 años y residencia en Mendoza, Paola tuvo en Cerro Vanguardia su primer contacto con la minería, y reconoce que cuando llegó a San Julián, lo hizo con cierto temor y prejuicio hacia la minería y la forma en que suponía se trabajaba, pero dice que luego de comprobar los estándares de seguridad, y ver cómo se trabaja en una mina siente que allí “a veces es hasta más seguro que estar en tu propia casa”.
Su trabajo consiste en controla el armado y posicionamiento de hierros, visualizar las distintas áreas operativas de Heap Leaching (lixiviación en pilas), el colado y la calidad del hormigón, a la vez que supervisa la parte de transporte de materiales, gestión de la labor diaria y coordinación de los diferentes grupos de trabajo, además de tener en cuenta los recursos con que se cuenta y cómo se emplean.
En su área, comparte tareas con otras tres mujeres, sobre un total de más de 200 operarios, pero asegura que no encuentra ningún tipo de diferencias en el trato por su género. “En experiencias previas, notaba que me estaban probando constantemente, en el área de construcción, que es donde siempre me desempeñé y aquí en Cerro Vanguardia me siento muy integrada al trabajo y me consultan permanentemente”.
Volviendo al tema de seguridad, afirma que desde las primeras charlas que recibió en la mina, cuando recién se integró, notó que se trataba el tema con una visión totalmente distinta a la que había experimentado en la construcción civil. “Como profesional, me interesa poder seguir trabajando en la actividad minera, ya que los estándares y protocolos de seguridad en otras obras no se cumplen. En las obras de construcciones no son tan rigurosas las normas de seguridad. En cambio en la minería deben ser así y se aplican a conciencia”, concluye Paola.
Comentá la nota