Minas Magri, otra vez en problemas

Minas Magri, otra vez en problemas
Juan Magri confirmó a este medio su renuncia a la administración de Minas Magri SA, luego de haber realizado durante el tiempo que estuvo al frente de la empresa un trabajo “satisfactorio”, regularizando la situación de los empleados y en gran medida la reactivación comercial de la empresa. El futuro de unos 14 empleados nuevamente es incierto.
Comarca Andina (C)

A mediados del año pasado la Compañía Minas Magri SA, más conocida como la “Turba” de la localidad de El Hoyo, tras la muerte de su propietario (Mario Magri), atravesaba una gran crisis económica empresarial con impacto directo social sobre un número importante de trabajadores. Esa situación demandó la intervención del Estado (municipal y provincial), en busca de sustentabilidad laboral y por ende empresarial.

Cuando todo parecía comenzar a encaminarse, entró en acción como administrador Juan Magri (hermano de Mario), a través de la adquisición de un 65% de las acciones de la empresa, cuestión que legalmente nunca pudo concretarse, aparentemente dada la turbiedad bajo la cual el anterior presidente y administrador de la compañía manejaría la documentación existente.

El cierre de la etapa administrativa a cargo de Juan Magri (hermano del propietario natural de la empresa -fallecido), se concretó el día de ayer: ahora resta saber cuál será el futuro de los 14 empleados de la empresa, situación que Magri reconoce que a partir de su renuncia es incierta, y que no deja de preocuparlo.

Durante la entrevista con el periódico Noticias de la Comarca, ayer Magri manifestó que “queremos explicarle a la gente el porqué vinimos y porqué nos vamos: llegamos a Minas Magri, con el deseo de levantar la empresa y hacernos cargo de la situación, una por la gente y otra para preservar el patrimonio de mi sobrino”.

Para ello hubo negociaciones de por medio que derivaron en la compra del 65% de las acciones que supuestamente en ese momento tenía bajo su propiedad el presidente de la compañía (Chavarría), cuestión que con el paso del tiempo, según lo explicado por Juan Magri, pudo comprobar era una falacia.

Al respecto afirmó ayer que “lo cierto es que en ningún momento pudimos formar una sociedad, nunca jurídicamente tuvimos los papeles necesarios para enfrentar las situaciones que había que enfrentar. Hace dos meses atrás fehacientemente supimos que el que nos vendió las acciones no las podía vender, porque no eran de él”.

El empresario agregó que a pesar de eso las negociaciones continuaron por lógica con su ex cuñada, representante del único heredero, su sobrino, sin lograr arribar a buen puerto “ni compaginar la sociedad”, explicó Magri al tiempo que sostuvo que “a través de su vocero y aparente patrocinante el doctor Marcelo Macayo lo único que propusieron e insistieron es que nos teníamos que ir. Básicamente me tengo que ir porque no tengo armas para defender la empresa, sabiendo que no soy el dueño y que no tengo ninguna acción legal a mi nombre sería seguir metiéndome en un conflicto muy grave. Por todo lo que dije antes, fui estafado en mi buena fe y lamentablemente fue imposible llevar adelante el proyecto que teníamos con el grupo de gente que me acompañó”.

“Nos vamos con la satisfacción de haber cumplido todo lo que nos habíamos propuesto, la gente está al día, cobró el atraso de pago que había y están cobrando religiosamente todos los meses como corresponde; se activaron las ventas, se hizo un esfuerzo realmente muy grande, pero lamentablemente esto anula todo lo que uno podría haber hecho y lo que se podría hacer”, concluyó.

Ayer por la tarde se hicieron presente en la empresa y se reunieron con los trabajadores referentes de Delegación Esquel de la Secretaria de Trabajo de la Provincia, para de alguna manera salvaguardar la situación laboral de los empleados.

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