Son empleados que no prestan servicio y cobran una parte del sueldo. La mayoría pertenece a salud y desarrollo urbano.
Pese a que al poco tiempo de asumir el intendente Ramón Mestre hizo aprobar en el Concejo Deliberante una norma para dejar sin efecto el régimen de pasividades anticipadas, por considerar que sus efectos eran perjudiciales para la administración, el goteo de nuevos de empleados que ingresa a esa condición no cesa.
En septiembre sumaron 454, que en su conjunto demandaron una erogación salarial de ocho millones de pesos.
Se trata de personal que percibe un porcentaje de su sueldo en actividad, pero sin la obligación de prestar servicio. Mestre cortó con ese sistema porque si bien el municipio se ahorra unos pesos con los pasivizados, en la práctica deja ir al segmento más calificado de su planta de personal.
Además, la mayoría de las pasividades se concentra en áreas críticas en materia en servicios, como salud y desarrollo urbano, con 119 y 79 empleados en esa condición, respectivamente.

Comentá la nota