Hay 3,5 millones de niños con riesgo alimentario

El hambre creció en 2009; debate por la asignación universal
Será el mayor desafío que tendrá el Gobierno a la hora de medir el impacto real de los nuevos planes sociales. Es decir, si logra una reducción de los 3.487.500 niños que viven con riesgo alimentario en el país.

Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), en 2009 el hambre en los menores de 18 años creció un 10% respecto del año anterior. De esta manera, existe un 27,9% de niños de zonas urbanas que se encontraron expuestos a situaciones de riesgo alimentario, de los cuales un 6% experimentaron hambre frecuentemente. Esto se mide en función de los 12.500.000 chicos menores de 17 años.

El informe al que accedió LA NACION revela que estos indicadores de hambre ubican a los niños en situaciones similares a las de 2005 y 2006. No obstante, el trabajo realizado por la UCA no tomó en cuenta el programa de asignación universal por hijo que el Gobierno instrumentó a fines del año pasado, por el cual el Estado destina 180 pesos por hijo a las familias pobres e indigentes.

"La gran prueba de este plan que impulsó el Gobierno será evaluar si la inflación o la detracción de la economía tuvieron un impacto negativo en la gente o si ello se vio superado por la asignación universal y se revirtieron las cifras que publicamos", dijo a LA NACION Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social.

A la vez, la coordinadora de este relevamiento, Ianina Tuñón, destacó que las zonas más afectadas por el flagelo del hambre son el Gran Buenos Aires y los grandes centros urbanos del país. La encuesta realizada por la UCA en 2500 hogares determinó tres niveles de riesgo alimentario: el "déficit moderado", que son los niños que viven en hogares que en ocasiones tienen problemas para cubrir las necesidades alimentarias; el "déficit severo", que son los hogares donde frecuentemente se experimenta hambre por no tener qué comer, y el "déficit total", que es la sumatoria de ambos.

El informe destaca que la población infantil expuesta a situaciones de riesgo alimentario experimentó durante la recuperación económica una merma. Pasó de un déficit total del 42% en 2004 a un 17,8% en 2007. Pero en 2009 se produjo un quiebre de esta variable, al pasar al 27,9%.

Detrás de las cifras hay rostros de hambre y un arduo debate: ¿podrá el plan de asignación universal reducir este flagelo? Las opiniones de los especialistas están enfrentadas.

Juan Carr, que dirige la Red Solidaria y recorre a diario las villas miseria de todo el país, expresó tajante a LA NACION: "Confío en que la asignación universal haya reducido la pobreza. Según mis estimaciones, desde que se lanzó ese plan hay 550.000 niños sin hambre y hemos reducido de ocho a seis las muertes por desnutrición infantil".

Los investigadores del Conicet Demian Panigo, Emmanuel Agis y Carlos Cañete acaban de publicar un trabajo en el que aseguran que la asignación universal por hijo redujo en un 32% la desigualdad de ingresos y logró una caída del 69% en la indigencia por ingresos.

Ernesto Kritz, especialista en temas laborales y sociales de SEL Consultores, no cree lo mismo: "La inflación de los últimos cuatro meses consumió más de la mitad del ingreso universal. De noviembre hasta hoy la canasta básica aumentó un 19%. Una familia tipo necesita 924 pesos para cubrir su alimentación", dijo.

En el Ministerio de Desarrollo Social no quisieron responder a una consulta que hizo LA NACION. El debate está abierto y los resultados del plan oficial, a la espera.

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