Fue provocado por una fuerte tormenta de verano que hace tres días dejó más de 20 muertos
Por Silvia Pisani |
WASHINGTON.- Será ésta la capital del poder. Pero, humillada por la naturaleza, sufre ahora el devastador panorama que arrojó la peor tormenta de verano de los últimos años, con más de 20 muertos y masivos cortes de energía, que se prolongan ya por tres días en medio de una abrasadora ola de calor, con marcas de hasta 40 grados.
Con las calles convertidas en peligrosas carreras de obstáculos por los árboles, ramas y postes de energía caídos, las autoridades locales tuvieron que apelar a la guardia nacional -un cuerpo militar de seguridad- para que ayudara en las tareas de limpieza.
Pero aun así el esfuerzo continuaba y ayer estaba lejos de alcanzar niveles de normalidad, mientras cientos de miles de usuarios permanecían sin energía y sin agua.
El panorama se agrava ante las temperaturas récord que registran tanto la capital como sus extensos suburbios. Uno de los indicadores por excelencia -el termómetro del aeropuerto internacional de Dulles- alcanzó ayer los 35,5 grados, la marca más alta desde 1968, en que llegó a los 35,3. En varias ciudades del Sur, sin embargo, la temperatura superó los 38 grados centígrados.
En Atlanta, el termómetro marcó otro récord, de 41 grados centígrados. Anoche, cerca de dos millones de personas seguían sin energía en una vasta región de la zona este, desde el distrito de Columbia hasta Florida. Las empresas prestadoras admiten la posibilidad de que los inconvenientes se prolonguen "varios días más".
Entre autos abollados y techos volados, autoridades regionales y empresas prestadoras de energía cruzaron reproches. Para el alcalde, hubo negligencia. "Se sabía que venía una fuerte tormenta y aun así no se reforzaron los recaudos. Esto es algo que no podemos permitir", reprochó.
Pepco, la principal prestadora de energía en la ciudad, se atajó con el argumento de que la tormenta superó todo lo previsible.
"Estamos trayendo refuerzos desde el otro lado de la frontera, movilizándolos desde Canadá", dijo Thomas H. Graham, el responsable regional de la empresa. También se desplazaron cuadrillas desde los estados de Oklahoma y Missouri.
"Nos tenemos que ir lejos porque con un frente de tormenta tan amplio no es recomendable dejar vulnerables otros sitios", dijo el directivo.
Con miles de semáforos fuera de servicio, las calles se convirtieron en tal atolladero que la opción fue vaciarlas.
Para ello, se optó por suspender las actividades de las escuelas de verano y se licenciaron empleados públicos. Muchos de ellos, bajo la figura de "agente cumpliendo tareas desde el hogar", a pesar de que muchos carecían en su casa de la energía necesaria para encender una lamparita.
El calor y la deshidratación estuvieron entre las causas de la muerte de una veintena de personas. Hay alerta y se repiten recomendaciones contra el golpe de calor. Consejos que, en algunos casos, resultaron inútiles.
Todo viene siendo lo peor. Desde la "peor tormenta" en la zona este hasta el "peor incendio" en Colorado, donde el calor sofocante provocó uno de los incendios forestales más devastadores de que se tenga memoria.
Cientos de personas perdieron sus casas. Sólo ayer y luego de semanas de lucha las brigadas de bomberos confirmaron que pudieron acordonar el extenso frente de fuego, según informaron medios locales..
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