Un general retirado puso en duda que la presidenta, ex guerrillera, haya sido torturada durante la dictadura
BRASILIA (ANSA).- Como si fuera poco con la inestabilidad que genera en la coalición de gobierno su cruzada contra la corrupción, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tiene ahora un nuevo frente de conflicto, esta vez con los militares.
Rousseff se irritó con el general Luiz Eduardo Rocha Paiva, luego de que éste pusiera en duda que la mandataria haya sido torturada en sus tiempos de guerrillera.
En respuesta, la presidenta ratificó que la flamante Comisión de la Verdad sólo analizará los crímenes cometidos por la dictadura y no los de la guerrilla, como demandaban los militares.
"Dilma se irritó con las declaraciones del general Rocha Paiva a O Globo, que suscitó dudas sobre si ella fue torturada", publicó ayer el diario O Globo, que entrevistó a dos funcionarios del gobierno.
Rousseff analizó la semana pasada con su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, líder del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), los cuestionamientos manifestados por los militares en los últimos días.
El miércoles pasado un canal divulgó una entrevista al general retirado Rocha Paiva, que al ser consultado sobre la tortura sufrida por Rousseff respondió: "Eso es lo que se dice, pero yo no sé...". Además, sostuvo que el ejército no torturó a los guerrilleros durante el régimen de facto, entre 1964 y 1985.
Rousseff, que fue miembro del grupo guerrillero VAR Palmares hasta que la detuvieron en 1970, estuvo presa 25 meses y, según su propio testimonio, fue torturada durante 22 días. Además, existen los testimonios de sus compañeras de cárcel, entre ellas varias ministras, que siempre declararon que la joven militante fue torturada.
En la entrevista, Rocha Paiva también criticó a la Comisión de la Verdad, creada en noviembre del año pasado para investigar las violaciones de los derechos humanos, cometidas durante la última dictadura, pero que no tiene poder para juzgar a los responsables.
"No es imparcial y es maniquea", dijo Rocha Paiva sobre la comisión, y demandó que sea "equilibrada" y abra investigaciones también sobre los asesinatos de los grupos "terroristas" contra militares.
La propuesta del general fue rechazada por el gobierno. "No cabe [a la Comisión de la Verdad] investigar las acciones de la resistencia que contaba con el legítimo derecho de luchar contra el orden ilegítimo y contra la opresión", afirmó el secretario de Justicia, Paulo Abrao. "La Comisión de la Verdad sirve para investigar los crímenes de Estado, el ente que debería proteger a los ciudadanos en lugar de perseguirlos", agregó.
Enojo
Los militares también se enojaron con Dilma porque, según ellos no supo contener a dos de sus ministras, María do Rosario (Derechos Humanos) y Eleonora Menicucci (Políticas de la Mujer), que hablaron mal del ejército. Además, criticaron a las ministras porque exigen una revisión de la ley de amnistía, promulgada por el presidente de facto João Baptista Figueiredo en 1979.
"La ley de amnistía debería ser llamada de autoamnistía", declaró Rose Nogueira, ex compañera de celda de Rousseff y miembro del organismo de derechos humanos Tortura Nunca Más
La semana pasada, militares retirados publicaron el manifiesto "Alerta a la nación. Que vengan, por aquí no pasarán". Allí criticaban a Rousseff por no "reprender a sus ministras" y a la Comisión de la Verdad, por ser "imparcial". Los militares fueron obligados por el ministro de Defensa, Celso Amorim, a publicar un texto en el que desautoriza el manifiesto, que finalmente fue retirado del sitio web donde había sido publicado.
Además, esta semana la presidenta, aconsejada por Amorim, sancionó los 98 militares retirados que firmaron el manifiesto, lo cual "empeoró el clima" en el ámbito castrense, publicó ayer el diario Estado de S. Paulo.
La reacción de los militares retirados fue inmediata: el número de firmas subió a 235..


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