Efectivos policiales de la Brigada de Investigaciones y del Grupo Especial de Operaciones trasladaron ayer a Diego Alvarez (29) desde Buenos Aires hacia Santa Rosa.
Alvarez fue procesado por la Justicia por el homicidio de Luciana Ocampo, ocurrido en noviembre de 2007, pero tras permanecer en la Alcaidía durante más de 15 meses, se fugó junto a otros cinco internos mientras jugaban al fútbol. Fue en enero de 2009, y desde ese entonces era buscado por los investigadores de la Brigada. "Fue una búsqueda de años" comentó uno de sus captores a LA ARENA. "Se nos complicó bastante ya que cambiaba constantemente los chips de su teléfono, y nos costó tanto rastrearlo", agregó.
Sin embargo, el viernes de la semana pasada los agentes pampeanos lograron localizarlo y mediante una escucha establecieron que iba a reunirse con una mujer en la estación de Constitución, en Buenos Aires. Por lo tanto solicitaron la colaboración de la Interpol -"se trata de un militar entrenado y extremadamente peligroso", según las fuentes- y los efectivos de esa agencia internacional lograron apresarlo en horas de la tarde.
Ayer, una delegación de la Brigada local fue a buscarlo y lo trajo a Santa Rosa con otro móvil policial de custodia. A bordo de ese último vehículo iban tres agentes del GEO fuertemente armados para prevenir un posible escape.
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