Comparten su rechazo a comer carne, pero se diferencian a la hora de elegir los otros alimentos para su mesa. ¿Es más saludable o se trata de una alimentación con carencias?
Guillermo Baker (23) se hizo vegetariano cuando tenía 17 años, después de que el colectivo en el que viajaba a Buenos Aires atropellara a un puma. El sufrimiento del animal y el intento de levantarse y seguir viviendo lo conmovió, y entendió que eso mismo debía ocurrir en los mataderos. Sin embargo, no estaba acostumbrado a comer frutas y verduras. Por eso, cuando dejó la carne comía poco y mal, adelgazó mucho y tuvo que regresar a su dieta anterior. “No hice bien la tarea”, reconoce ahora.
Su segundo intento, dos años atrás, fue distinto. Empezó a investigar las necesidades diarias de cada nutriente y en qué alimentos podía encontrar proteínas, calcio, vitaminas y minerales. También buscó recetas para elaborarlos, aprendió a cocinar y hoy disfruta de preparar comidas para su novia, vegana como él, y de compartir estos platos con no vegetarianos. Guillermo resalta que los análisis le han salido bien y que hay personas que comen carne y tienen
anemia, por lo que considera que se trata de aprender a alimentarse correctamente.
Distintas opciones
Si bien todos comparten el hecho de no comer carne (vacuna, de ave, pescado y mariscos), existen diferencias entra cada una de estas opciones. Los vegetarianos estrictos no consumen ningún derivado animal, es decir tampoco huevos ni lácteos, mientras que los lacto-vegetarianos y los ovo-lacto-vegetarianos sí incorporan estos alimentos.
Los naturistas evitan además los agregados químicos (colorantes, conservantes y aditivos), los endulzantes artificiales y el azúcar refinada, las harinas y cereales blancos (eligen los integrales), la cafeína y el alcohol. También prefieren comer frutas y verduras crudas, elaborar las comidas al vapor o en el horno, descartan los aceites hidrogenados y prestan atención al orden en que se ingieren los alimentos en cada comida (primero las frutas y los vegetales crudos).
Los veganos rechazan cualquier producto que derive del sufrimiento animal, por lo que no sólo son vegetarianos estrictos, sino que también eligen cuidadosamente qué consumen y cómo se divierten: repudian los productos que son testeados en animales, el calzado de cuero, las prendas de seda, los circos, los zoológicos.
Pros y contras
La nutricionista María Teresa Abraham señaló que ella no está de acuerdo con que se abandone por completo el consumo de derivados animales. Así, indicó que la leche -y el yogur, la ricota, los quesos- aportan calcio de alta disponibilidad, es decir que el organismo lo absorbe fácilmente. En cuanto al huevo, señaló que es fuente de proteínas, vitamina A y hierro, y se ha descubierto que no aumenta, como se pensaba, el colesterol, ya que sus grasas son de buena calidad.
Abraham planteó que los vegetarianos estrictos y los veganos reciben menor proporción de proteínas y otros nutrientes, aunque se puede lograr casi el mismo resultado si se combinan cereales y legumbres (la elaboración de lentejas con arroz es un ejemplo). Por eso, subrayó que es muy importante que incorporen estos alimentos, como también frutas secas, aceites esenciales y variedad de frutas y verduras.
Sobre los beneficios de este tipo de dietas, detalló que son muy fáciles de digerir, favorecen el tránsito intestinal, ofrecen un importante aporte de vitaminas y fitoquímicos, y que quienes las eligen suelen sentirse mejor porque son comidas más livianas. También reducen el colesterol y con ello diversas enfermedades cardiovasculares, y hay estudios que señalan que reducen la incidencia de ciertos tipos de cáncer, en particular de colon.
Por su parte, el gastroenterólogo Rodrigo Ongay indicó que, en general, una alimentación rica en frutas y verduras y exenta de carnes es beneficiosa para el organismo. Sólo deberían evitarla, planteó, aquellas personas que sufren de colon irritable con predominio de diarrea (y deberían preferirla quienes tienden a la constipación), y los que padecen distensión abdominal funcional, es decir, se hinchan después de comer. Esto, porque las fibras presentes en verduras, frutas, cereales y legumbres no se digieren, sino que atraen agua y se eliminan rápidamente, pero producen mayor fermentación.
Más que una dieta
Néstor Almagro es médico clínico y naturista y explica que hay diversas razones para elegir este tipo de alimentación, aunque destaca que el naturismo excede una dieta, porque propicia un despertar de la conciencia, percibir al otro -todos los otros- como prójimo. Por eso, subraya que respeta a las personas que comen carne y que no se debe adoptar una postura fanática (Adolf Hitler era vegetariano, planteó).
Sin embargo, explicó que ingerir carne provoca que el organismo se deprima y aumenten los glóbulos blancos, lo que se comprueba con la necesidad de dormir una siesta después de la comida. Y eso tiene que ver con que se está consumiendo algo muerto, carente de energía vital, donde ya se ha iniciado un proceso de multiplicación bacteriana. Almagro destacó que los vegetarianos tienen una pronta recuperación del esfuerzo, se sienten más jóvenes y con más fuerza, pero consideró que debe ser una elección que responda a una necesidad interna y una búsqueda de otro modo de vida.
Sebastián Arizu (27) es ovo-lacto-vegetariano desde hace 3 meses y decidió cambiar la dieta porque practica el Método DeRose, una técnica de yoga antiguo que, entre otras cosas, propone una buena alimentación. El joven explicó que estaba buscando una filosofía de vida diferente y que decidió dar ese paso, pero lo hizo en forma gradual. Primero incorporó semillas, cereales, legumbres y entonces le resultó más sencillo dejar de comer carne.
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