Militantes de La Cámpora agredieron a un trabajador ruralista de Ramallo

En horas de la tarde de este jueves, se vivieron momentos de extrema tensión en las puertas de la Legislatura provincial ubicada en calle 8 entre 51 y 53 de la ciudad de La Plata. Trabajadores de la Federación Agraria Argentina (FAA) se acercaron al Senado para prevenir y negociar la medida que el gobierno de la Provincia quiere discutir en la Cámara a fin de que se establezca un impuesto inmobiliario hacia los ruralistas.
Según fuentes consultadas, este impuestazo terminaría perjudicando a los pequeños y medianos productores. Teniendo en consideración esta idea, los molestos ruralistas estuvieron desde la mañana tratando de dialogar con las fuerzas opositoras a fin de que el proyecto oficialista no se apruebe.

Para sorpresa de propios y extraños, los aquejados manifestantes se encontraron con los accesos bloqueados. Quienes no permitían el ingreso al lugar, resultaron ser militantes de La Cámpora que comenzaron a cantar la marcha peronista. Posteriormente, se produjeron bochornosos episodios de violencia.

En medio de la trifulca, un trabajador ruralista recibió un palazo en uno de sus parpados, hecho que le propinó un profundo corte que casi le costó un ojo de la cara.

En declaraciones a este medio, la víctima del ataque dijo: “Me pegaron un palazo y yo vine con mis compañeros a dialogar para que no se lleve adelante este impuestazo. Hay que darse cuenta de que somos trabajadores pequeños nosotros. La verdad es que es lamentable que suceda esto, inaceptable”, sentenció.

Además los jóvenes militantes ganaron las instalaciones de la terraza y utilizando dos mangueras comenzaron a mojar a los manifestantes de la Federación Agraria.

El conflicto continuó durante algunos minutos hasta después de los incidentes, la policía de la provincia de Buenos Aires se hizo presente en el lugar y custodió la zona.

Para ese instante los camporistas ya habían sellado la puerta de acceso con una soga y hasta se pudo ver que en medio de la lucha hicieron uso de un matafuego, de piedras y de palos. Los ruralistas contestaron con golpes y piedrazos generando un verdadero escándalo que se transformó durante algunos segundos en una verdadera batalla campal.

Sin darle importancia a estos incidentes, los diputados llevaron adelante la sesión como si nada hubiese pasado con el fin de aprobar la nueva medida.

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