Néstor Kirchner mostró su condición dirigencial desde su juventud, en los claustros universitarios y fue “quemando” las etapas de su vida con un fuerte acento progresista. Ocupó cargos electivos desde su Santa Cruz natal, hasta la UNASUR, pasando por la gobernación y la presidencia de la Nación.
Miembro de la Juventud Peronista, estudió derecho en la Universidad Nacional de La Plata y en 1975 se casó con la también militante justicialista Cristina Fernández. Ambos formaron parte de la corriente izquierdista que apoyó a los Montoneros en los años turbulentos que precedieron al golpe de estado militar que derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón.
Gobernador
En 1976 se graduó de abogado y regresó a Río Gallegos para ejercer la profesión. Funcionario de la administración de Santa Cruz, a fines de 1983 fue designado presidente de la Caja de Previsión Social. Durante los siete años de dictadura militar (1976-1983) se mantuvo alejado de la política, aunque fue encarcelado en una ocasión por motivos que no especifica su biografía oficial. En las elecciones municipales de septiembre de 1987, como candidato peronista, fue elegido intendente (alcalde) de Río Gallegos. Dado el éxito de su gestión, fue promovido por el PJ a candidato para la gobernación de la provincia, cargo para el que fue elegido con el 61 por ciento de los votos, el 8 de septiembre de 1991.
Expansionista
Como gobernador aplicó una política neokeynesiana expansionista, de fuertes inversiones públicas, en contraste con la estrategia neoliberal y antiinflacionista del presidente Carlos Saúl Menem, por lo que se ganó una reputación de político de centroizquierda dentro del variopinto conglomerado justicialista. Reformó en dos ocasiones la Constitución provincial para que el gobernador pudiera ser elegido sin límite de mandatos. También aumentó el número de jueces del Tribunal Supremo provincial y sus protegidos se jactaron de haber amordazado a la prensa local. Mientras sus partidarios ensalzaban su eficaz gestión, sus adversarios lo acusaban de haber gobernado la provincia como un feudo.
Los ahorros
Cuando fue elegido gobernador, en 1991, Kirchner recibió 630 millones de dólares de indemnización del gobierno federal, tras un juicio sobre los royalties financieros, a los que se añadieron otros 420 millones de dólares procedentes de las plusvalías generadas por la venta de las acciones que la provincia poseía en la empresa YPF, adquirida por Repsol. Durante varios años, los legisladores de Santa Cruz reclamaron inútilmente precisiones sobre el montante exacto de ese patrimonio o botín provincial. Presionado por la prensa en la campaña electoral, Kirchner informó el 13 de mayo de que 531 millones de dólares se encontraban depositados en varias cuentas bancarias de Suiza y Luxemburgo.
El candidato
El presidente Duhalde se decantó explícitamente por Kirchner como candidato peronista y logró que el congreso del partido aprobara su estrategia de suspender la elección primaria y trasladar la liza de todos los aspirantes a la misma elección presidencial. Una maniobra destinada a impedir que Menem se alzara con la candidatura, pese al fallo de un juez federal con competencia electoral que prohibió la reforma de los estatutos del PJ. En sus proclamas electorales, Kirchner se presentó como adalid del ala izquierda del PJ, reformista y resuelto adversario del sistema neoliberal de sus predecesores. También prometió mantener al ministro de Economía, Roberto Lavagna.
Presidente
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el 27 de abril, el gobernador de Santa Cruz quedó en segundo lugar, con el 22% de los votos, detrás de Menem, que logró el 24%. Después de Santa Cruz (60%), Kirchner obtuvo sus mejores resultados en Buenos Aires (40% de la población), gracias al apoyo decidido del presidente Duhalde y del poderoso aparato del PJ. Ante encuestas que le eran desfavorables, Menem anunció el 14 de mayo su retirada de la carrera presidencial, lo que decidió la inmediata proclamación de Kirchner como presidente electo. La teatral capitulación de Menem, al abortar el proceso electoral, no sólo perjudicó la legitimidad del nuevo jefe de Estado sino que amenazó las instituciones democráticas.
Fuertes medidas
En su discurso de investidura, Kirchner reafirmó el papel central del Estado en el desarrollo económico, prometió una lucha implacable contra la corrupción y abogó por un reforzamiento del Mercosur. Sorprendió al decretar el retiro de la mitad de los generales y almirantes, proceder a una amplia purga en la policía federal, sospechosa de corrupción, y abrir los archivos secretos sobre el atentado contra la sede de la AMIA en Buenos Aires. También anunció su propósito de jubilar a varios de los jueces del Tribunal Supremo. Los dos problemas esenciales, sin embargo, eran la renegociación de una deuda pública de 144.400 millones de dólares y el combate contra una pobreza que afectaba al 60% de los argentinos.
En el exterior
Tras asistir a la Cumbre del Mercosur en Asunción, el 18 de junio, Kirchner realizó una gira en julio por Europa. En Londres asistió a la conferencia cumbre de la Tercera Vía auspiciada por el primer ministro, Tony Blair, y en Madrid mantuvo una controvertida reunión con los empresarios españoles, a los que reprochó su comportamiento tras la privatización de las empresas públicas en la época de Menem. Los responsables de las empresas de los servicios públicos, se quejaron de la espectacular caída de las tarifas, debido al fin de la paridad del peso con el dólar, y reclamaron un alza del 65 %, para mantener y ampliar las inversiones que necesitaba el país para recuperarse de cuatro años de recesión.
Diputado
Una vez finalizado su mandato presidencial, Kirchner siguió estrechamente ligado al proyecto tras la asunción de su esposa Cristina, siendo ungido como diputado de la Nación Argentina por la provincia de Buenos Aires, en 2009. Su mandato que comenzó el 10 de diciembre de 2009 se extendía hasta el 10 de diciembre de 2013. Si bien renunció a la conducción del Partido Justicialista el 29 de junio de 2009, volvió a ocupar ese cargo el 11 de noviembre de 2009, asumiendo de manera oficial el 10 de marzo del corriente año. Néstor dejó el sillón presidencial en manos de su esposa Cristina Fernández de Kirchner, quien ostenta esa condición en la actualidad.
En la UNASUR
Con la elección de Néstor Kirchner como secretario general de la UNASUR en la cumbre extraordinaria celebrada en Argentina, el bloque dio otro paso firme hacia su consolidación como mecanismo de independencia, unidad e integración subregional. Haberle asignado esa responsabilidad a Kirchner tuvo una gran carga simbólica toda vez que fue bajo su mandato que se hizo posible, entre otras causas, desactivar la puesta en vigor del ALCA en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, instrumento monroísta concebido para la recolonización de América Latina por Estados Unidos, enterrado allí según lo expresara entonces el presidente venezolano Hugo Chávez.




Comentá la nota