Las marchas concluyeron con 300 detenidos; críticas de los observadores internacionales
MOSCU.- Indignados por las múltiples irregularidades registradas en las elecciones parlamentarias del domingo, miles de rusos tomaron ayer las calles de Moscú para protestar contra el primer ministro, Vladimir Putin, cuyo partido se alzó con una victoria menos contundente que en comicios anteriores.
Rusia Unida, el partido de Putin y del presidente Dimitri Medvedev, consiguió cerca del 50% de los votos en las elecciones celebradas anteayer, calificadas por la oposición de "fraudulentas". Los observadores internacionales respaldaron esas denuncias, al confirmar violaciones de procedimiento y graves indicios de manipulación de votos después de una campaña sesgada a favor del oficialismo.
Las marchas, convocadas por el movimiento opositor Solidarnost (Solidaridad), se celebraron al mismo tiempo en la capital rusa y en San Petersburgo, la segunda ciudad del país. Al grito de "¡Rusia sin Putin", "Vergüenza" y "Putin, vete ya", los manifestantes moscovitas trataron de llegar a la sede de la Comisión Central Electoral, próxima al Kremlin, pero fueron interceptados por policías antidisturbios que detuvieron a más de 300 personas, según la oposición.
Entre los detenidos figuran Alexei Navalni, el bloguero más popular del país, y el activista de Solidaridad Ilia Iashin. Concluida la marcha, que fue autorizada por las autoridades locales, algunos manifestantes comenzaron a marchar inesperadamente hacia la plaza Lubyanka, donde se encuentra la histórica sede de los servicios de Seguridad.
Con el 96% de los votos escrutados, Rusia Unida fue la lista más votada en las elecciones, con el 49,5% del total, informó el director de la Comisión Central Electoral, Vladimir Churov. En segundo lugar se situó el Partido Comunista, con cerca del 20% de los sufragios, un notable aumento respecto de 2007.
De esta forma, la cómoda mayoría del partido de Putin se debilitó drásticamente en el Parlamento, un grave revés para el hombre que ha controlado el país con mano de hierro durante casi 12 años, y al que los rusos parecen empezar a darle la espalda.
En las elecciones de 2007, Rusia Unida obtuvo el 64,3% de los votos, lo que le proporcionó 315 diputados en la Duma (Parlamento), de un total de 450. Se prevé que el partido gobernante retenga su mayoría en la Cámara baja (238 diputados) y es probable que Putin gane las próximas elecciones presidenciales de marzo, para las que su partido lo nombró candidato. Sin embargo, el resultado de las elecciones de anteayer perjudicó gravemente su imagen.
La votación reflejó una fuerte frustración popular por la falta de competencia política, la corrupción oficial y la gran brecha entre ricos y pobres. Al haber perdido la mayoría de dos tercios en el Parlamento, el oficialismo no podrá hacer cambios en la Constitución, como hasta ahora.
Algunos políticos de la oposición y observadores electorales dijeron que el resultado de alrededor de 50% de los votos para el partido Rusia Unida parecía inflado a causa del supuesto fraude electoral.
A las quejas de la ONG local Golos (Voto), que cuenta con financiación occidental, y de algunos medios opositores, como la emisora de radio Eco de Moscú, se unieron las denuncias de los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). "La calidad del proceso electoral se deterioró considerablemente durante el escrutinio, caracterizado por violaciones frecuentes de las reglas del procedimiento y, en particular, por numerosos indicios de relleno de urnas", señalaron los observadores de la OSCE, en un informe preliminar.
"En mi opinión, estas elecciones fueron como un juego en el cual sólo se permite un número de jugadores para competir", destacó la jefa de la misión de observadores internacionales, Heidi Tagliavini, en una conferencia de prensa.
Las denuncias tuvieron una fuerte repercusión en el exterior. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, dijo estar "muy preocupada" por el desarrollo de las elecciones legislativas.
"Estamos preocupados por las informaciones que señalan que los observadores independientes fueron acosados y que sus sitios de Internet fueron atacados", dijo desde Bonn.


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