Las inundaciones que el fin de semana afectaron el suroeste de Rusia causando 172 muertes siguen perjudicando a miles de personas que aún no cuentan con suministro de electricidad ni agua potable a 1200 kilómetros de Moscú.
Alrededor de 30 mil personas resultaron damnificadas según guarismos oficiales. Hacia ellos fue dirigido el mensaje del presidente Dimitri Medvedev que informó que los afectados recibirán nuevas viviendas antes de noviembre. Adicionalmente, aseguró que en dos días se restablecerá el suministro de gas y que también se abonarán las ayudas económicas prometidas, según la agencia de noticias Ria Novosti.
Los medios de comunicación privados no dejaron pasar la oportunidad para editar artículos muy duros contra el gobierno a quien acusaron por su “dejadez crónica”. El diario Isvestiya destacó que no hubo alerta masiva pese a que las autoridades de distrito conocían los riesgos por lo menos tres horas antes de que se produjera la inundación. Además, el rotativo aseguró que tampoco se aplicó un estudio que costó 500 mil euros y que brindaba recomendaciones acerca de cómo evitar inundaciones de este tipo. «
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