Como cada 3 de mayo, los puntanos llegaron a la Villa de la Quebrada para participar de la muestra de fe más multitudinaria de San Luis.
Pasadas las 14, todo espacio físico cercano a la Iglesia local quedó chico en relación a la masiva convocatoria. Incluso, la plaza central y las veredas de las calles Tomás Alcaraz, Belgrano y Sarmiento estuvieron desbordadas en todo momento. Un poco más allá, sobre las arterias aledañas, los feriantes oficiaban de “pulpos” humanos para mostrar prendas, cobrar, acomodar y volver a facturar.
Bajo este escenario, las autoridades (ver página 3), fuerzas policiales y organizadores tomaron sus posiciones para dar inicio a la actividad de mayor expresión religiosa, creencia y fe.
Minutos después de las 14:30, y con un clima más que agradable, comenzaron a caer los pétalos de rosas desde la cumbre de una Iglesia que, a su vez, desató el aplauso general del público con el sonido de las campanas.
Los celulares y cámaras de fotos ya estaban en lo alto para tomar cualquier registro de los primeros pasos de la imagen del Santo Patrono al hombro de numerosos fieles. Y al grito de "viva el Cristo de la Quebrada, ¡viva!’, los portadores y los gauchos encabezaron el largo sendero de fe, seguido por el gobernador Claudio Poggi, entre otras figuras.
Mientras la clásica caravana bajaba por calle Belgrano, a pasos muy lentos, la mayoría de las familias se unieron a la fila para acompañar con respeto y devoción cada palabra expresada por los diocesanos.
Los seminaristas Agustín Ferradás, Pablo Boffa y Eduardo Larraude fueron los encargados de reproducir, a lo largo del trayecto, diversas oraciones y cánticos por las familias, el valor de la vida, el trabajo, la salud y la Patria.

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