Miles de paranaenses marcharon por la memoria, verdad y justicia

Una larga columna encabezó una multitudinaria movilización que culminó en la Plaza Alvear. Se leyó un documento que insta a “afianzar la política de memoria y repudiar el golpe”.
A las 19.44 comenzó la marcha en conmemoración del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, y al cumplirse 36 años del golpe cívico militar, cuyo punto de partida fue la Plaza Sáenz Peña.

Un amplio abanico de organizaciones sociales, de derechos humanos, sindicatos, representantes del arco político y familiares de desaparecidos formaron parte de la columna que abarcó al menos tres cuadras.

Allí ocupaban los primeros lugares la agrupación H.I.J.O.S., Afader, La Cámpora, quienes escoltaban a los familiares de desaparecidos entrerrianos durante la dictadura cívico-militar.

El dato más elocuente en esta movilización estuvo dado por la participación de un grupo de “díscolos”, entre los que se encontraban Agmer Paraná, CTA Paraná, la Corriente Clasista y Combativa y partidos de izquierda.

Este grupo que ocupaba una cuadra marchó a una distancia prudente de la columna mayoritaria y en la intersección de calle Laprida y Buenos Aires continuaron separados hasta la explanada de Casa de Gobierno, donde leyeron un manifiesto propio.

Para mantener viva la memoria

Una de las postales que caracterizó a la movilización la dieron los constantes cánticos que enunciaron las agrupaciones a lo largo del recorrido. En uno de ellos se reclamaba “cárcel común, perpetua y efectiva. Ni un solo genocida por las calles argentinas”.

En esta oportunidad el lema de la convocatoria fue “Lucharon por un país para todos”. La leyenda se pudo leer el cartel que portaban familiares de desaparecidos durante el golpe de estado de 1976.

“Olé, olé, olé, olá, olé, olé, olé, olá, apareció Sabrina y el Melli donde está”, se pudo escuchar mientras el grueso de la columna transitaba por calle 9 de Julio, antes de la intersección Gualeguaychú.

Cuando la movilización pasó al frente de los Tribunales Federales una batacuda multicolor ofreció un improvisado espectáculo en plena calle.

Asimismo en la intersección de calle 25 de Mayo y 9 de Julio la columna se detuvo para entonar el himno nacional argentino.

Otro de los momentos más significativos se pudo vivir frente a la Catedral, cuyo explanada estaba custodiada por policías y allegados a la institución que se apostaron en las escalinatas para custodiar el lugar.

Allí un grupo de militantes recordó la intervención del ex arzobispo de Paraná, Adolfo Tortolo y de la iglesia, en el encubrimiento de diferentes hechos vinculados al terrorismo de Estado.

“Tortolo callaba cuando se los llevaban”, cantaban los manifestantes a viva voz.

En su paso por calle Buenos Aires, frente a la Universidad Católica Argentina, la marcha se detuvo para repudiar el accionar de el ex decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, Carlos Uzín. Allí también se llevó adelante una dramatización en la que se utilizó un vehículo de marca Torino que simulaba operativos de secuestro.

El documento de la Multisectorial

En inmediaciones de la Plaza Alvear, sobre calle Laprida, las diferentes agrupaciones se apostaron para escuchar el documento elaborado por la Multisectorial de Derechos Humanos.

El escrito instaba a “afianzar la política de la memoria, a 36 años del golpe militar, en este acto donde cada vez hay más personas y fundalmentamente jóvenes, que se multiplica por las diferentes ciudades de nuestro país, para repudiar el golpe cívico-militar de aquel 24 de marzo. Se recuerda a las víctimas en su lucha y resistencia por un país de pleno empleo, de hambre cero, democrático, libre, justo, inclusivo y soberano”.

En otro orden el texto alentaba a “la resistencia frente a quienes pretenden esclavizarnos, censurarnos y precarizarnos. Resistencia a los entreguistas, colonizadores, memoria del terrorismo de Estado, del genocidio, de nuestros compañeros, que con su militancia incansable lucharon por un país de igualdad y memoria. El olvido es un pacto con la impunidad”.

“No olvidar también significa continuar con las luchas de aquellas generaciones, seguir comprometiéndonos con las banderas de justicia, solidaridad, mantener los ideales, forjando desde cada trinchera la sociedad y la patria que nos merecemos. Los sucesivos golpes llevados a cabo en América Latina y particularmente en Argentina, tuvieron siempre como propósito desarticular a los sectores populares, desorganizar, despolitizar, destruir la industria nacional y abolir todas las conquistas sociales conseguidas hasta ese momento. La única manera de hacerlo era aniquilando a la masa politizada, al sujeto histórico con conciencia de clase. Desaparecer, encarcelar, matar, fue el modo de instalar un modelo político, ideológico, económico, social y cultural de abosluta dependencia”.

Por último sostenía que “hoy la política está por encima de la economía y la defensa irrestricta de los derechos humanos, es el eje fundamental de las políticas de Estado. De la mano de estos avances es también de vital importancia dar un salto cualitativo y cerrar la teoría de los dos demonios empezando por el ámbito educativo. La dictadura de 1976 no fue una guerra, fue un genocidio y quienes lo ejecutaron utilizaron el aparato estatal en contra de la población. Estos seis años de lucha han logrado a nivel nacional un gran esfuerzo y convencimiento en nuestra causa: la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida, así como también los indultos a los genocidas. A nivel local hemos logrado la Causa Hospital Militar que posibilitó la recuperación de la identidad de Sabrina Gullino, hija de los desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela. Además la Causa Harguindeguy”.

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