Esta mañana, en la intersección de Libertad e Independencia, se desarrolló el acto central en Mar del Plata en el marco de los festejos de los 200 años de la patria. Aquí, la galería de imágenes de El Atlántico y la palabra del intendente.
Según datos oficiales, entre 80 y 100 mil marplatenses se dieron cita sobre ambas veredas de la avenida Independencia desde la calle Ayacucho hasta pasar la avenida Luro, donde concluía el desfile, mientras que los vecinos de la zona no dudaron en salir al balcón para observar el colorido de cada una de las instituciones participantes. Lo cierto es que según comprobó El Atlántico, esos datos son excesivos por demás.
De todos modos, la producción fue bella. Con un minué, interpretado por alumnos de la Escuela Municipal de Danzas, quedó abierta la celebración donde además se repartieron escarapelas y banderas mientras que los vecinos y turistas que asistieron pudieron tomar chocolate caliente con bizcochos.
En este marco, el jefe comunal indicó que "hoy nuestra patria cumple 200 años de enormes experiencias históricas aquilatadas y es un día de síntesis en el que, quizá simbólicamente, podríamos imaginarnos recibiendo todos nosotros el legado y el mandato de nuestros antepasados para hacernos cargo de nuestro presente y responsables de la construcción de nuestro futuro".
"Es una mañana en la que bien podríamos imaginarnos la madre llorosa y angustiada de un soldado muerto en la independencia que nos esté pidiendo esfuerzo y sacrificio para el futuro; o a Mariano Moreno pidiéndonos que estudiemos, que pensemos, que tengamos voluntad y coraje de crear nuestro destino", señaló.
"No es difícil imaginarnos aquí cerca del océano atlántico a todos y cada uno de los que dieron aquel primer grito patrio dándonos el mandato de seguir hacia el futuro y por todos los tiempos en la construcción de una patria libre, justa, soberana, una patria con su identidad a flor de piel en cada mañana, en cada día", manifestó.
Homenaje a los que dieron todo para que se pudiera construir el país
Tras mencionar el homenaje a los ilustres y a los próceres, el jefe comunal sostuvo que "nos gustaría poder homenajear a aquellos que no tuvieron un nombre en letra de molde en la historia de la Argentina pero que dieron todo para que se pudiera construir".
"Me gustaría esta mañana poder reconocer y que estuvieran aquí los que lo dieron todo a cambio de nada, los que fueron capaces de estudiar pensando en los otros, los capaces del hallazgo científico que salvó vidas, los capaces de entregar a veces su propia libertad, el designio de riqueza o de futuro personal pensando en el conjunto y el futuro de nuestra patria", sostuvo.
"Quisiera homenajear a las madres, a los padres, a los intelectuales, a los artistas, a los trabajadores, a los políticos honestos que atravesaron nuestra historia, a las madres y a las abuelas que todavía buscan hijos, a los militares honestos que dieron todo de si pensando que le ponían el pecho al enemigo para salvar a la patria y a sus trabajadores", declaró.
"En nuestra ciudad palpita y late la Argentina"
En este orden, Gustavo Pulti apuntó: "Quisiera que nuestra ciudad se haga cargo del amor que le dispensan todos los argentinos. Esta ciudad tiene el privilegio de ser una de las más queridas de la patria. Por nuestras calles están caminando, trabajando y construyendo los riojanos, los santiagueños, los misioneros, los puntanos, los mendocinos, los entrerrianos, los correntinos, los salteños, los jujeños, los rionegrinos, los cordobeses, los pampeanos, los santacruceños, los fueguinos, los catamarqueños, los porteños, los santacruceños, los chubutenses, los santafesinos, los neuquinos, los chaqueños, los bonaerenses, los formoseños y los tucumanos que han venido a nuestra ciudad a ayudar a construirla, a ayudar a hacerla grande y por eso Mar del Plata es un extracto de la Argentina".
"En Mar del Plata, en las labores de nuestra gente están los italianos y los españoles que son nuestros, tan nuestros como italianos y españoles. En nuestra ciudad - tierra plural de dialogo, convivencia y trabajo - palpita y late la Argentina", consideró.
Por último, el intendente declaró: "Me gustaría que los fileteros, los artesanos, los constructores, los alumnos y profesores, los maestros, los trabajadores del estado, los hombres y las mujeres de las fuerzas armadas, las madres y sus hijos, los padres, los abuelos, los que transitan las aulas, los que tienen toda la vida por delante, quienes ya remontaron las cuestas más altas de la edad, los que están sanos, los que tienen la esperanza de curarse, los miembros de todos los credos, los hermanos y hermanas de todas las actividades me acompañen y a nuestra argentina, a nuestra historia, a nuestro futuro, y digamos todos juntos: Viva la Patria".
Antes, el Te Deum
Monseñor Puiggari rezó para que "todos los argentinos podamos hacer una gran nación justa y solidaria"
Esta mañana se realizó en la Iglesia Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, el Te Deum presidido por el Obispo de Mar del Plata. Pasadas las 9 de la mañana, se congregaron en el templo mayor el intendente de la comuna, Gustavo Pulti, representantes del poder judicial, comandantes de las fuerzas armadas y de seguridad, concejales, miembros de colectividades, y decenas de fieles que también quisieron hacerse presente en este día tan especial.
Monseñor Juan Alberto Puiggari, acompañado del vicario general de la Diócesis, Monseñor Armando Ledesma y de varios sacerdotes de la Iglesia de Mar del Plata, encabezaron este Te Deum, tradicional celebración de la Iglesia, a la que los cristianos recurren cuando quieren dar gracias, pública y colectivamente, por algún acontecimiento.
En su homilía, el Obispo expresó “estamos agradecidos por nuestro país y por las personas que lo forjaron y recordamos también con gratitud la presencia de la Iglesia en aquellos momentos fundacionales. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios, y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones; así se formó la compleja cultura que nos caracteriza” y luego remarcó “es necesario respetar y honrar nuestros orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin mirar el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia”.
“Hoy damos comienzo al tercer centenario, los argentinos estamos llamados a dejar las esclavitudes personales sociales y políticas, para adentrarnos en el desierto de nuestra conciencia y purificarla, mucho hay que purificar porque mucho se nos dio y mucho más se nos va a pedir. Este breve alto en el camino y motivo de alegría especial para celebrar el bicentenario nos debe hacer reflexionar qué pasos tenemos que dar los argentinos para proyectar nuestra patria hacia un camino de grandeza, digno del sueño de nuestros próceres” consideró Monseñor Puiggari.
Escoltado por una imagen de la Virgen de Luján enarbolada con las banderas argentina y la papal; el Obispo remarcó, “la primera tarea que no puede ser postergada es la reconciliación, nos duele la diferencia y el enfrentamiento entre los argentinos. Urge recrear las condiciones políticas institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males, la situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todo los argentinos, en particular de los dirigentes” y luego en sus palabras se incluyó “también nosotros como pastores nos sentimos interpelados por esta situación y no nos excluimos del examen de conciencia que se deba hacer. Ya lo decía la sabiduría de nuestros criollos, expresada por nuestro poeta “los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea porque si entre ellos se pelean los devoran los de afuera”. Olvidar lo malo es también hacer memoria”.
Finamente el prelado pidió al Señor “que nos conceda en esta nueva etapa un estilo de liderazgo centrado en el servicio al prójimo y el bien común. Que siempre priorice la persona humana que ha recibido de Dios mismo, una incomparable e inalienable dignidad. Que nos ayude a recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas, en todos sus estados, desde la concepción hasta la muerte natural; especialmente pensando en la vida de los excluidos y los indefensos, también en las familias, lugar efectivo donde se generan los valores más sólidos, se aprende a amar y a ser amados”. “Que podamos afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo de la justa distribución de los bienes; una tenaz educación en valores y en la formación para el trabajo, unida a claves políticas activas, generadoras de trabajo digno que sea capaz de superar el asistencialismo desordenado que termina generando dependencias dañinas y desigualdades. En definitiva le pedimos hoy al Señor que los argentinos, todos juntos, podamos hacer de esta bendita tierra una gran nación justa y solidaria, abierta al continente e integrada en la región” puntualizó el pastor de la Iglesia Católica de Mar del Plata.

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