Miles de jóvenes indocumentados en EE.UU. pueden tener papeles

Por Ana Baron

Son los que llegaron antes de los 16 años. Así evitarán ser deportados y hasta podrán acceder a un trabajo.

Los llaman los “dreamers”. Son casi 1.000.000 de jóvenes que emigraron a EE.UU. de la mano de sus padres cuando eran chicos, menores de 16 años. Crecieron en un limbo legal. Ahora ya están en la Universidad o en el Ejército, pero siguen sin documentos . Ayer, sin embargo, gracias a un decreto de Barack Obama, los “dreamers” comenzaron un proceso que no sólo prohíbe que los deporten, sino que además les da acceso a un permiso de trabajo. ¿Pero qué pasa si el candidato a presidente republicano Mitt Romney gana las elecciones de noviembre?

En St. Mary, una Iglesia situada cerca del centro de Manhattan había ayer un larga fila de jóvenes hispanos en busca de información sobre cómo registrarse para el nuevo programa. No todos estaban seguros si efectivamente se registrarán. “Si yo les doy todos mi datos personales y los de mi familia, ahora no me deportan, pero qué pasa si ganan los republicanos y en dos años, cuanto tenemos que renovar los permisos de trabajo, deciden no hacerlo?”, se preguntó Eladia, una joven estudiante que pidió que su apellido sea mantenido en el anonimato. “A mí, la verdad es que todo esto me pone nerviosa”, dijo una amiga que estaba con ella.

En efecto, desde 2009, presionados por el Tea Party, los republicanos más duros han venido bloqueando en el Congreso un proyecto de ley, el Dream Act, que como el decreto de Obama, también suspendía las deportaciones de estos jóvenes y les daba permisos de trabajo. En repetidas ocasiones, Romney se ha pronunciado en contra del Dream Act y su candidato a vice presidente, Paul Ryan, votó en contra cada vez que tuvo que hacerlo. Más aún, Ryan votó a favor de una ley que si hubiera sido aprobada, todos los sacerdotes, monjas o miembros de organizaciones no gubernamentales que estuviesen asistiendo a indocumentados en problemas, ya sea dándoles de comer o atendiéndolos médicamente, hubiesen sido penalizados por delincuentes. El problema es que el decreto de Obama tiene olor electoralista, porque lejos de solucionar definitivamente el problema de los “dreamers”, los deja en una situación muy precaria. En dos años tienen que volver a comenzar el trámite. Y los miedos de Eladia son fundados.

Romney lanzó ayer un corto publicitario en el que aparece Obama diciendo “sí, se puede”, mientras que un narrador se pregunta “¿Se puede? ¿Se puede aceptar que la mitad de nuestros jóvenes no encuentran trabajo al terminar la universidad? ¿Se puede tolerar que con Obama y los demócratas hay dos millones más de hispanos pobres? ¿Se puede permitir que los demócratas nos sigan tomando el pelo? Cuando Obama y sus aliados demócratas nos digan ¡Sí se puede! ¡Hay que decirles que ya no podemos más!” El aparato electoral de Obama reaccionó inmediatamente diciendo que el corto de Romney intenta confundir a los hispanos, ya que las privatización del Medicare y el recorte de impuesto para los ricos que propone el candidato republicano perjudicará a las familias hispanas. Pese a que Obama tiene asegurado el apoyo mayoritario de los hispanos, toda oportunidad es buena para lanzar un ataque contra su rival, que ayer lo acusó de estar enojado y de ser muy agresivo.

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