Miles de personas salieron a las calles en todo el país en rechazo al Gobierno nacional. En Santa Rosa, unas trescientas personas se manifestaron, luego de la lluvia, frente a la municipalidad.
"Yo salgo a golpear cacerolas porque no se aguanta más la corrupción", dijo María Laura, una ama de casa. "Yo porque no quiero la reforma de la Constitución para permitir la re-reelección", expresó Marcos, un productor agropecuario.
"No hay seguridad, hay mucha corrupción y mucha inflación. No queremos que nos mientan", sostuvo Jorge, un empleado estatal.
Hubo fuerte presencia de productores rurales, entre ellos los de Carpa Verde y de la Asociación Agrícola Ganadera de La Pampa. "¿Si somos golpistas? Para nada; tenemos derecho a manifestar nuestro descontento", expresó Maxi Aliaga, un productor rural y uno de los dirigentes de Carpa Verde.
Entre los dirigentes políticos, estuvo Martín Ardohain, el representante del PRO en La Pampa.
En Capital Federal, luego de concentrarse en distintas esquinas de la ciudad de Buenos Aires, la gente se movilizó hacia el Obelisco.
Además de las tradicionales cacerolas, en esta manifestación hubo una fuerte presencia las banderas argentinas de distintos tamaños.
Se trató del segundo cacerolazo en todo el país en protesta contra la gestión del Gobierno. Además de la protesta en la Capital Federal, también se replicaron cacerolazos en el conurbano, en Rosario, Córdoba, Mendoza y Salta, entre otras ciudades del país. Más temprano, la protesta por el 8N se hizo sentir a través de argentinos residentes en distintos puntos del mundo
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