Milagros Ailuk volvió a Luján

Milagros Ailuk volvió a Luján
Paula Gadán, madre de la niña, relató la experiencia del tratamiento en China y contó cuáles son los pasos a seguir para que Mili continúe con su recuperación y mejore su calidad de vida. Destacó especialmente el trato recibido por los médicos y los aprendizajes que ambas tuvieron durante el viaje.
"Hola a todos!! Mili llegó muy bien, muy contenta. Ahora hay que seguir acá con la recuperación, pero se encuentra muy bien. Su mano ya no está tan rígida, y de a poco está empezando a levantar elementos, pero esto lleva su tiempo. Tenemos esperanzas de que va a estar todo cada día mejor. Gracias a todos por preocuparse y estar siempre ahí". Con estas simples palabras, familiares de Milagros Ailuk comunicaron a través de facebook la finalización del tratamiento con células madre en China y la vuelta de la niña a Luján.

La campaña solidaria "Todos juntos por Mili" comenzó el año pasado, con el objetivo de poder recaudar el dinero necesario para el traslado y el tratamiento médico, que prometía mejorar la calidad de vida de la niña. A principios de 2012, el viaje se convirtió en realidad y, luego de siete aplicaciones de células madre, Milagros retornó a esta ciudad, para reencontrarse con su familia y continuar con la rehabilitación que le permitirá seguir mejorando.

En diálogo con EL CIVISMO, Paula Gadán, madre de la niña, recordó cómo fue la experiencia de haber realizado este tratamiento en China y cuáles son los pasos a seguir para que Mili mejore notablemente su calidad de vida.

"Al principio, las primeras aplicaciones fueron bastante complicadas. Tuvo fiebre, mucho dolor de cabeza, pero era normal del tratamiento", mencionó, y destacó que, aunque las mejoras podían no ser muy notables, las notó de inmediato en China.

Originalmente, desde el instituto médico en el que se realizó este procedimiento, habían analizado la posibilidad de realizar seis aplicaciones de células madre, pero no descartaban la posibilidad de aumentar ese número una vez que mantuvieran un contacto real con Milagros. Finalmente, se le realizaron siete, cuatro por médula y tres por vena, según comentó Gadán.

A pesar de que el acostumbramiento a un país extraño fue bastante duro para Milagros, su madre rescató el trato humano que le brindaron los médicos de China. Con respecto a las mejoras que fue notando en Mili, Gadán destacó la fluidez en el habla y una cierta flexibilidad en el brazo. "Hay que trabajar mucho lo que es la parte de articulación de la muñeca, porque tiene justo un tendón ahí que está cortado. Entonces si ella estira la mano, se le cierran los dedos, pero es porque el tendón está cortado. Si le saco la valva que es la que le mantiene la mano rígida, derecha, ella encoge la mano y los dedos los puede abrir bien", explicó, y agregó que las sesiones de terapia fueron enfocadas en que Milagros pudiera comenzar a movilizar la parte derecha de su cuerpo, algo que con el tiempo fue resultando más fácil.

LO QUE VIENE

"Mili está bárbara, está muy contenta", aseguró su madre, quien consideró que, más allá del tratamiento, "el estar acá con la familia y las hermanas, le va a hacer bien". Sin embargo, el trabajo debe continuar, para que la niña siga mejorando.

Gadán expresó que este viaje estuvo repleto de aprendizajes y que podrá aplicar en Argentina muchas de las técnicas de rehabilitación que utilizaban en el instituto chino. "Las rutinas allá arrancaban a las 8.30 con acupuntura, después seguía todo lo que era terapia ocupacional, mucho gateo, mucho cuerpo a tierra, y le hacían trabajar con pelotas", enumeró.

Sin embargo, también deberá continuar con sus terapias en "Manos del Sur" y, de ser posible y contar con el acompañamiento de la obra social, Gadán planea llevar a Milagros a un instituto de Escobar para realizar trabajos más intensivos, porque "una vez que le agarró la mano, la idea es que siga con ese ritmo, para que no se achanche".

Igualmente, desde el instituto en China le informaron a Milagros y a su madre cómo deberá trabajar en la rehabilitación para lograr mejores resultados, ya que las células madre continuarán trabajando en el cuerpo de la niña durante un año. Además, "tengo que seguir manteniendo el contacto con ellos, porque ellos quieren seguir viendo cómo va la evolución de Mili, los logros. Y me dijeron qué logros iba a ir encontrando a los tres meses, a los seis y a los nueve. El seguimiento te lo siguen haciendo desde allá", expresó Gadán. Por último, la madre de Mili aseguró que quedó muy conforme con el tratamiento y que, si es necesario, volvería a realizarlo.

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