Azra, de apenas 15 días, estuvo 48 horas bajo los escombros
"¡Es un milagro!", exclamó Senol Yigit, tío de la beba llamada Azra, cuyo nombre significa "pureza" o "virgen" en árabe, cuando se enteró del rescate. "Estoy muy feliz. ¿Qué más puedo pedir?", agregó, sollozando.
Tras ser rescatada, Azra fue cubierta con una manta y llevada de inmediato a un hospital en Ankara, en donde debido a su "baja temperatura corporal y deshidratación, se le suministró suero y fue dejada en una incubadora", relató el médico Sinan Asar, que la atendió. "Pero está sana y vivirá", se apresuró a aclarar.
En un día plagado de malas noticias vinculadas al sismo, sobre todo por el aumento del total de muertos de 366 a 432, las buenas novedades para la familia de Azra continuaron llegando. Luego del exitoso rescate de la beba, también su madre y su abuela fueron sacadas con vida de entre los escombros y trasladadas en camillas, ante los gritos de júbilo de los espectadores que siguieron el dramático rescate bajo el frío y una lluvia torrencial.
"Recuperar con vida a estas tres personas me ha llenado de alegría. No podría estar más feliz, ni aunque me regalasen millones de dólares", dijo, visiblemente emocionado, el rescatista Oytun Gulpinar, que participó del increíble operativo en la ciudad de Ercis, la más devastada por el violento sismo de magnitud 7,2 que sacudió el este de Turquía.
La operación para sacar con vida a tres generaciones de una misma familia comenzó ayer al mediodía, cuando un equipo de salvamento que trabajaba entre los edificios de la zona oyó el pedido de auxilio bajo una de las viviendas derruidas, lo que los llevó a acelerar los trabajos.
Cuando los socorristas hallaron a las tres mujeres, Azra estaba aferrada al hombro de su madre, que estaba semiconsciente.
"Sacar a la beba ha sido fácil, porque era muy pequeñita, pero también sacaremos a los demás", dijo eufórico Ercan Toprak, director del equipo de rescate de la provincia de Esmirna (oeste), tras rescatar a Azra.
Así fue como los voluntarios y los gendarmes pusieron manos a la obra y tres horas más tarde lograron sacar con vida a la madre y la abuela, lo que causó lágrimas de alegría y aplausos entre los que se encontraban presentes.
Según el diario turco Hürriyet, la pequeña Azra había nacido prematuramente en la localidad de Sivas (Anatolia Central), donde habitan sus padres, el pasado 9 de octubre, por lo que fue ingresada en el hospital.
Sin embargo, su abuelo paterno, Ahmet Karaduman, que trabaja como pediatra en Ercis, la llevó a su casa alegando que él sabría "mejor que nadie" cómo cuidar a su nieta. Fue así como el terremoto sorprendió a la familia Karaduman mientras estaban en casa del abuelo y cuando Azra cumplía dos semanas de vida.
"Mi mujer, mi nuera, mi nieta y yo estábamos en la misma habitación cuando comenzó el temblor, pero mi hijo Sinan [padre de la beba] estaba en otra. Con el temblor salí despedido de la casa. Pero ellos quedaron dentro", explicó Ahmet. Durante dos días, casi sin esperanza de encontrar vivos a los suyos, el hombre se dedicó a ayudar a los niños supervivientes del sismo, pero sin apartar la vista de los trabajos de rescate de su hogar. "No tenía esperanza, pero Azra se ha salvado y también mi nuera y mi mujer viven. Ahora rezo por que mi hijo continúe con vida", dijo.
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