El milagro fue posible: Romina Buchmann regresó a Paraná

El milagro fue posible: Romina Buchmann regresó a Paraná
La joven que contrajo el síndrome de Guillain-Barré en Brasil arribó esta noche a Paraná. Se pudo reponer después de permanecer 30 días en terapia intensiva. Sus padres no pudieron disimular la emoción tras el reencuentro.
Romina Buchmann Báez, la joven que contrajo el síndrome de Guillain-Barré el 31 de enero de este año en San Pablo, mientras se encontraba acompañada por su novio en medio de un viaje de intercambio, arribó a Paraná tras haber estado alrededor de 50 días bajo tratamiento.

La joven de 27 años fue recibida por su padre, Miguel Buchmann, en la sala de espera del Aeropuerto de Paraná. Sin poder creer el momento que estaba viviendo el hombre dijo a UNO “que no esperábamos que fuera todo tan rápido”.

En ese sentido reconoció que “el estado de ánimo de Romina fue lo que ayudó a que nunca se cayera. Es que habías otras personas que padecían el mismo problema en el hospital de Clínicas de San Pablo y no tuvieron el mejor final”.

Alrededor de las 21.15 la muchacha llegó a destino, en un vuelo proveniente de la empresa Laer, que unió Buenos Aires con la capital provincial.

Acompañada de su madre, Romina ingresó al hall del aeropuerto algo tensa, con el rostro cubierto, mientras se transportaba en una silla de ruedas.

Al observar la presencia de los medios de prensa no disimuló su malestar: “No los voy a atender”, señaló.

No obstante, la que accedió al diálogo fue su madre, Vivi, que pidió entender el momento de su hija que todavía padece parálisis facial y presenta dificultades para caminar.

Una madre emocionada

Vivi, la mamá de Romina, se convirtió en la interlocutora de la familia frente a los medios de prensa que requerían su palabra. Al borde de las lágrimas contó parte de la odisea que vivieron a 1.600 kilómetros de Paraná.

“Siento una emoción, después de lo que pasamos con mi hija, esta acá es un milgro. Estuvo en terapia intensiva más de 30 días, 20 días entubada, estuvo muy grave. Ahora tiene que hacer recuperación”, definió su madre.

El estado anímico de la muchacha jugó un papel muy importante para eludir el momento más crítico. Así lo entendió la mujer que afirmó: “Ella tuvo una fuerza impresionante, muchas ganas de vivir, muchas ganas de encontrarse con la familia. Cuando llegó la hermana más chica reforzó sus ganas de vivir”.

Sobre las secuelas que todavía presenta explicó que “le cuesta comer, presenta parálisis facial y deberá someterse a un tratamiento de rehabilitación”.

Los médicos que la atendieron en San Pablo tenían previsto que la recuperación demandara entre 9 meses y 1 año. Pero las ganas de Romina fueron más fuertes y en casi dos meses le dieron el alta, sumado a que pudo regresar a su ciudad natal.

“Estaba desesperada por volver a Paraná, quiere estar con su perrita Fiona y reencontrarse con sus amigos”, dijo con una sonrisa su madre.

Por último Vivi quiso agradecer al “gobernador que nos ha facilitado los pasajes y el regreso de ella”. Tampoco no se quiso olvidar de la familia conformada

“Ella está acá por un milagro, parece”, acotó.

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