Miguel San Martín, el argentino que explicó cómo descendió Curiosity en Marte

Miguel San Martín, el argentino que explicó cómo descendió Curiosity en Marte
El ingeniero que trabaja en la NASA y desarrolló el innovador descenso en el planeta rojo, indicó los detalles de la misión y porqué se buscan allí rastros de vida
La aventura más reciente de la NASA en Marte con el robot Curiosity como estrella protagonista sigue maravillando a los científicos de todo el mundo y muy especialmente al ingeniero argentino Miguel San Martín, jefe responsable del desarrollo del software que posibilitó el descenso del vehículo explorador en el planeta rojo.

San Martín, que estuvo hace unos días en Buenos Aires dictando conferencias y asistiendo a varios eventos de difusión a raíz de su trabajo en la NASA, explicó a La NACION los detalles del arriesgado y exitoso arribo de Curiosity a Marte; una maniobra de descenso jamás realizada, ni siquiera en la Tierra.

El ingeniero Miguel San Martín, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. Foto: Archivo / NASA

El descenso en suelo marciano supuso una compleja operación espacial, pues hubo que reducir la velocidad adquirida de 21.243 kilómetros por hora, a apenas 2,74 kilómetros por hora, mediante el despliegue de un enorme paracaídas y la activación de una grúa espacial para depositar lentamente el robot con un sofisticado sistema de cableado.

"Para lograr que Curiosity aterrice en Marte, se utilizó una técnica de guiado atmosférico. Es la misma técnica que utilizó el Apollo XI en su visita a la Luna. En la NASA tuve el placer de trabajar con algunos ingenieros de aquella misión. Fue una gran satisfacción personal", indicó el ingeniero durante una exposición en el evento Flip Thinking de Globant.

El experto detalló que las naves espaciales entran por guiado balístico al planeta. Luego, con retrocohetes, se cambia el ángulo de trayectoria y así se modifica la entrada atmosférica. Se produce una fuerza de sustentación para el guiado final del vehículo que permite controlar la dirección de la nave y así achicar la zona de descenso. Luego se pasa a la etapa del paracaídas.

"En el programa de Marte, tenemos una relación de amor y odio con los paracaídas. De amor, porque con muy poco volumen y peso, unos 50 kilos, nos permite reducir la velocidad de entrada de 1500 a sólo 300 kilómetros por hora, un factor de cinco. Y de odio, es porque a veces no se abren y no tenemos uno de repuesto. Utilizamos el modelo usado por las naves Viking en los años 70", precisó.

La última etapa de descenso comienza a los 1800 metros, a una velocidad de 300 kilómetros por hora. El sistema de navegación inteligente debe darse cuenta cuando el robot debe separarse del paracaídas y encender los retrocohetes de la estructura que lo sostiene. Es uno de los momentos más dramáticos de la misión.

"Aterrizar un robot de casi una tonelada con bolsas de aire era muy difícil. Podríamos haberlo hecho, como lo hicimos en 2004 con Spirit y Opportunity, pero hubiera rebotado unos dos kilómetros, muy lejos del lugar ideal que planificamos. Pensamos en aterrizar con patas, como hicieron los astronautas en la Luna, pero quedás a un metro de altura. Y es realmente difícil bajar de allí. Después de los millones de kilómetros recorridos, no poder bajar un metro es un fracaso. Y las rampas metálicas o de aire no tienen lugar dentro de la nave espacial. Además las patas pueden apoyarse sobre rocas o depresiones profundas y puede ser realmente difícil salir de allí", agregó el ingeniero.

"Buscamos así, una serie de alternativas hasta llegar al descenso con paracaídas y una grúa con retrocohetes llamada 'Skycrane'. Fuimos realmente innovadores. A los 23 metros de altura la grúa descendió el vehículo con cables, como si fuera un helicóptero grúa. Eso te permite descender en terrenos muy accidentados, con las ruedas ya en el terreno listo para salir. Muchos en el laboratorio creyeron que estábamos locos. Y no se probó hasta que llegó a Marte, cuando nos jugamos 2500 millones de dólares en esos siete minutos de terror", puntualizó San Martín.

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