Pinamar es histórica en la política por sus reuniones de funcionarios provinciales y nacionales durante el verano para cerrar acuerdos. “Es la capital de la rosca”, suelden decir quienes fatigan las carpas de los balnearios y las mesas de los exclusivos bares de los pagos del destituido Blas Altieri.
Hasta ahí, nada del otro mundo. De hecho, ese no sería el problema si no fuese porque Goicoechea intenta instalar en Pinamar a un candidato que habría participado y trabajado con la dictadura militar en los tiempos de los "vuelos de la muerte", entre otras de las prácticas terroristas del Estado genocida.
Se trata de Miguel Cabral, médico perito forense, que durante esos tiempos habría ejercido sus funciones firmando las certificaciones de defunción en casos de lesa humanidad. Por eso, el vecino de Pinamar que apoya al gobernador Daniel Scioli no estaría viendo con buenos ojos la iniciativa arbitraria del senador Goicoechea.
Cabral es, hoy, vicepresidente del PJ local. El malestar sobre este personaje “político” sería palpable también en las reuniones que se realizan en localidades como General Lavalle. Por ejemplo, el pasado viernes 15, salvo el intendente Hernán Muriale y su par de Miramar, Patricio Hogan, el resto de los presentes estuvo compuesto por dirigentes “amorfos” sin peso ni arrastre, según le dijeron a NOVA fuentes locales.
De hecho, algunos candidatos del sciolismo no descartan una ruptura interna para dejar afuera al senador Goicoechea y a Miguel Cabral. La idea, dicen, es dejar en claro que La Juan Domingo “no se mancha”.




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