Tras oír las quejas en la entidad, los industriales resolvieron hacer un informe y hablar con el ministro. Ante la falta de gas, una pyme santafecina de fundición de aluminio les encarga a sus empleados tareas de limpieza
Fue algo así como una catarsis. Los dirigentes no tienen muchas esperanzas de solución. Algunos hicieron planteos gráficos y elocuentes: no tienen siquiera el mínimo técnico para mantener las calderas encendidas. Alberto Calsiano, jefe del departamento de Infraestructura de la UIA, condujo gran parte de la charla, que terminó con un acuerdo: se invitará al ministro de Planificación, Julio De Vido, a exponer la estrategia energética del Gobierno con los técnicos de la entidad y se hará un informe para consignar exactamente cuánto gas necesita el sector fabril para crecer.
"Yo creo que va a venir", se esperanzó por la noche uno de los presentes. Venía de una discusión larga. Los más enojados querían ser, de una vez, lo suficientemente explícitos con las restricciones en el abastecimiento. Casi ninguno de los afectados se calló. Francisco Gliemmo, de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires, habló de la crítica situación que viven los empresarios de La Plata y sus alrededores. Daniel Funes de Rioja, presidente de la alimenticia Copal, transmitió las inquietudes que le habían dejado un día antes, en una reunión interna, los miembros de esa cámara. Ya Raúl Colombo, de la Unión Industrial de Catamarca, y otros dirigentes del interior habían llamado por teléfono, en los últimos días, para describir las penurias energéticas de varias provincias.
"Este problema tiene siete años; no nos engañemos, no hay nada nuevo", dijeron a este diario después del encuentro. Ante las alternativas que se analizaban, Calsiano expuso cierta impotencia porque, dijo, ya lo invitó varias veces al secretario de Energía, Daniel Cameron, sin éxito.
La dificultad está no sólo en un gobierno que niega desde hace años la crisis, sino en su manera de encarar la gestión: ningún problema molesta tanto en la Casa Rosada como que éste salga publicado en los diarios.
Con esa premisa, las voces más reticentes a los reclamos terminantes fueron Héctor Méndez (presidente), José Ignacio de Mendiguren (secretario), Guillermo Moretti (vicepresidente 8°) y Juan Carlos Lascurain (vocal). Moretti reconoció la escasez en la región que representa, pero dijo que las industrias de Santa Fe habían podido salir del paso con combustibles líquidos. "No tiene sentido: ladrándole a la luna, uno sólo consigue quedarse afónico", agregó después otro del grupo conciliador.
¿Quién querría ofuscar al Gobierno el mismo día en que se decidía no entregarle al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, los balances de importaciones y exportaciones que pide desde hace días (ver página 3)? La preocupación fue finalmente expuesta en el breve párrafo de un comunicado que resumió el encuentro: "Los representantes de las distintas cámaras y regiones informaron la continuidad de restricciones en el suministro a muchas de las industrias. Por tal motivo, se decidió efectuar un seguimiento de la situación en el corto plazo y, a la vez, evaluar y proponer soluciones de largo plazo para asegurar el abastecimiento que permita sostener la actividad productiva".
Calsiano había expuesto la situación general, para la que ponderó todo el gas que demanda el país, unos 200 millones de metros cúbicos diarios. La mitad de eso, dijo, va al consumo domiciliario y al gas natural comprimido (GNC). Lo que necesita la industria, y que seguramente expondrá el informe, son 40 millones de m3, como informó LA NACION anteayer.
La mayoría descartó volver a pedir que se les corte a los automovilistas; ¿qué político argentino asumiría el costo de filas interminables de taxistas protestando frente a las estaciones de servicio y las cámaras de televisión? "No alcanza con el GNC", dijo después un exportador. Otros volvieron sobre una clásica figura de la actual política energética: se está subsidiando a quienes viven en la torre Le Parc y tienen piletas climatizadas, repitieron.
¿Aceptará De Vido la invitación? Méndez será el encargado de hacerla. Si va, el ministro hará seguramente su habitual enumeración de obras, proyectos e intenciones. Acostumbrado al aplauso público, tendrá esta vez que discutirlo con especialistas en energía. Además de Calsiano, Marcelo Martínez Mosquera, director de Tecpetrol y miembro de la UIA. (La Nación)






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