Ayer los trabajadores municipales apostados en la vereda del Palacio municipal encendieron gomas de autos para visibilizar más su protesta y realizaron una olla popular que ya había sido anunciada. En ese marco, muchos vecinos que pasaban por el lugar se quejaron ante los trabajadores por la modalidad de la protesta.
Algunos plantearon que se estaría dañando el pasiaje urbano y el medioambiente con el humo del caucho quemado aunque aclararon que comprendían y compartían los motivos del reclamo. En otros casos, se desataron acaloradas discusiones que evidenciaron el hartazgo generalizado por un conflicto que lleva demasiado tiempo sin resolverse.
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