El polémico remate del domingo de dos inmuebles derivó en la reunión de ayer entre autoridades judiciales y representantes de los martilleros. Juan Carlos Notararigo, integrante del Centro y del Colegio de Martilleros, dijo que se acordaron medidas que frenarían a la denominada "Liga de Compradores". Pero también reconoció que van a seguir haciéndose de propiedades en tanto haya "gente de Olavarría que les preste la oreja".
De la reunión participaron además Alfredo Sáenz Buruaga, presidente del Centro de Martilleros; Ricardo Bidart, vocal del Colegio; y Carlos Alberto Scheinsohn, del Tribunal de Disciplina del Colegio. Al concluir, Notararigo dejó a las claras que si el rematador "no es un buen piloto de tormentas, las cosas se complican".
-¿Qué medidas consensuaron para evitar remates conflictivos como los del domingo?
-La idea es tratar de atenuar el proceder de esta gente de La Liga. Los de La Liga van a seguir viniendo, en tanto y en cuanto haya gente de Olavarría que esté dispuesta a prestarles la oreja. Lo lindo que tenían años atrás los remates, con puja, entre gente conocida, pasa a ser una cosa totalmente desvirtuada como fue el remate del domingo. Pero repito: mientras haya gente en Olavarría que se amigue con gente de La Liga, que los informe para que lleguen a Olavarría y les presten la oreja, van a seguir pasando estas cosas. Hoy (por ayer) determinamos con la jueza implementar ciertas medidas que van a permitir atenuar el accionar. Una de las cosas que es muy importante, y ya lo van a implementar, es que no se va a poder comprar más en comisión.
-¿Qué significa?
-Que a quien se le baje el martillo tiene que ser el comprador y va a tener que escriturar el bien que compra. Porque ellos ahora compran en comisión. Por ejemplo, Juan Pérez compra y después sale a la vereda y hace un seudorremate para ver quién le da más diferencia y eso es lo que hizo esta gente. Tampoco se va a poder ceder el boleto de compraventa. Es decir, que quien resulte comprador va a tener que llegar hasta el último instante de los pasos del expediente y escriturar. Si alguno de estos buenos hombres compra, va a tener que escriturar.
-Con lo cual ya se les estaría poniendo alguna piedra en el camino...
-Exactamente. Y en el mismo sentido, otro tema que estuvimos analizando y nos pusimos más o menos de acuerdo es en el de tener un estricto control sobre el ingreso a la sala de remates. Se va a poder ingresar previa presentación de documentos personales, pero a su vez van a tener que demostrar que tienen los valores, cheques certificados o efectivo, como para ser potenciales compradores. Es decir, quien no va con la plata o cheques certificados no podría ingresar a la sala. Esta gente viene con plata, pero no van a tener la plata los quince que vengan.
-Es decir que se reduciría a una sola persona la presencia de La Liga...
-Se reduce a uno solo y la tropa, la gente de choque, tiene que quedar afuera. Todo va a depender del martillero, que es la máxima autoridad en ese momento y está representando lo que ordenó su señoría. En el caso de este remate estuvo la doctora Galdós, que fue la que controló el desarrollo del mismo.
-¿Las irregularidades ocurrieron antes de su llegada?
-Antes y después. Ella se dirigió al público y como jueza le dio a la gente las seguridades totales si quisiera comprar. Pero bueno, lo que acordamos hoy (por ayer) fueron los tres puntos fundamentales y lo van a implementar. Una vez implementado, lo van a notificar y sería incorporado en los autos de venta. Quedaría explicitado en los distintos edictos a efectos de que el público sepa cuáles son las condiciones y hay que atenerse a eso.
-Uno recuerda, a partir de lo que ocurrió el domingo, el escandaloso episodio en el remate del salón de la ex Cowan y Cestona. ¿Entremedio hubo otros remates con presencia de La Liga?
-Sí, sí. Cuando hay remates importantes vienen. Lo que pasa que no con la cantidad de gente que vino esta vez. Cuando es menos cantidad y el martillero tiene determinada convicción y carácter, lo puede llegar a controlar.
-¿Esto es común en todas las ciudades?
-Sí. Pero con estas medidas que se van a implementar acá, que ya se implementaron en otros lugares, cambia sustancialmente.
-¿Cómo son esos momentos de tensión en remates en que participa esta gente?
-Ellos presionan al que está ofreciendo para que no lo haga. Le prometen que ellos le van a hacer un mejor negocio. Pero eso se lo dicen a todos. Y después salen afuera a ver quién les mejora a ellos la oferta. Hacen un seudorremate en la vereda. Cuando uno está rematando con cierta convicción y autoridad, más o menos los puede llegar a manejar con el apoyo de la policía, que por supuesto tiene que estar y que siempre la hemos tenido. Pero a veces no alcanza y si el martillero se pone un poco nervioso...
-Seguramente ahí no logra pilotear la situación...
-Si no es un buen piloto de tormenta se complica.
-Es que además suele ser gente con físicos importantes...
-Suelen ser barrabravas. Quien comandaba a toda esta gente es conocido en Olavarría por su rol en un equipo de fútbol de otra ciudad.
-Cuando se remata en la vereda, ¿los compradores suelen ser de la ciudad?
-Por supuesto. Por eso mientras haya gente de acá que les siga prestando la oreja, van a seguir viniendo. Considero que este remate del domingo, si no hubiese existido La Liga hubiera sido un remate hermoso, para presenciar, hubiera habido una puja importante entre gente de Olavarría y hasta se hubiese logrado un mejor precio también.
-Esa propiedad, según me dijeron, se vendió en 300.000 pesos y estaría valuada en 150.000 dólares. Es decir, que hablamos del doble.
-No sé. Son opiniones. La verdad está en el remate. Los valores de venta que uno maneja son estimativos. Yo siempre dije que el valor real de algo es el valor de remate. Porque está la oferta, la publicidad previa, y está la demanda. En esta plaza no había nadie dispuesto a pagar más de lo que se pagó.
-¿El domingo pasado esta gente pagó ese dinero y después lo remató nuevamente en la vereda?
-Sí.
-¿Se sabe a cuánto?
-No. Uno escucha por ahí que se habría vendido en 60.000 ó 70.000 pesos más de lo que lo compraron.
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