La compañía presentó un plan para optimizar la prestación en los servicios que tiene a cargo. Se trata de la 500, 505, 507, 513, 514 y 519. Tras la salida del Grupo Plaza y la incorporación de nuevas empresas, se hizo notable la diferencia en la antigüedad de las unidades.
La novedad fue dada a conocer ayer a "La Nueva Provincia" por personal municipal, el cual manifestó "cierta preocupación" por el estado de algunos vehículos de la operadora de las líneas 500, 505, 507, 513, 514 y 519. Sin embargo, se mostraron optimistas por el compromiso de la prestadora para desarrollar un recambio de las unidades.
"De hecho ya sumaron dos coches modelo 2009, hechos a nuevo, y tienen al menos tres en taller, a punto de salir. Nosotros entendemos lo complicado de realizar una renovación de este tipo y sabemos de la voluntad de la Fournier", señaló Fabián Lliteras, secretario comunal de Gobierno y actual presidente de la Sociedad Anónima de Participación Estatal Mayoritaria (Sapem), con injerencia en el servicio de colectivos.
Rastreador Fournier dispone de 60 coches, tres de ellos modelo 2008, dos 2007, veintiuno 2006, seis 2005 y cuarenta y dos de más de diez años de antigüedad.
Por su parte, y haciendo acaso más importante el contraste del servicio, las firmas Bahía Transporte Sapem y San Gabriel --operadoras de diez recorridos-- prestan servicio con 90 unidades, todas ellas 0 kilómetro.
Lectoras controladas. Adrián Saschrgorodsky, gerente operacional de Bahía Transporte Sapem, indicó ayer a este diario que había mejorado el funcionamiento integral de las máquinas lectoras de tarjetas de pasajes, luego de detectarse algunas fallas en julio último, al producirse el traspaso del servicio urbano de pasajeros de Plaza y Mayo a las nuevas prestatarias.
"Su funcionamiento está controlado y seguimos su eficiencia mediante un monitoreo de modo que, ante cualquier desviación que detectamos, la comunicamos a Eycon --empresa responsable de operar el sistema-- para que regularice la situación", indicó.
Explicó además que en caso de un mal funcionamiento de la lectora de tarjeta, el pasajero no está obligado a abonar el pasaje.
"No podemos hacer recaer sobre el usuario una deficiencia del sistema", agregó.
Saschrgorodsky refirió, por último, que las fallas en las máquinas son esperables --"no son infalibles", remarcó-- y agregó que el problema más frecuente es la emisión del comprobante del viaje por inconvenientes en la impresora.
"Esa es la situación más frecuente. Otras causas que generen incapacidad para validar el viaje son poco comunes", finalizó.
En números
* 7.067.000 pesos fue la recaudación de las 16 líneas de ómnibus urbanos durante septiembre pasado.
* 200.000 pesos por mes es la plata que no pagaban los acompañantes de discapacitados por el uso indebido de sus pases gratuitos.
Cancelan permisos y logran subir la recaudación mensual
La totalidad de las líneas de ómnibus de la ciudad aumentaron en 200 mil pesos su recaudación global (casi un 3% del total que factura el sistema) a partir de la cancelación de una importante cantidad de permisos a acompañantes de discapacitados. Estas personas ya no pueden viajar solas, como hasta ahora lo hacían, sino cumpliendo la tarea por la cual se acepta que no paguen su pasaje.
La decisión fue tomada por la Sapem para evitar la evasión.
"El primer efecto de la medida es que durante septiembre detectamos que al menos 60 mil boletos gratuitos se usaban de manera abusiva. Es un dato importante porque significa que hicimos un buen diagnóstico de una situación que adivinamos como irregular", explicó Saschrgorodsky.
De esta forma se puso punto final a un comportamiento, el de los mencionados acompañantes, que de modo "abusivo y descontrolado" aprovechaban un pase gratuito generado para otras circunstancias.
La decisión de la Sapem fue establecer nuevos parámetros en la materia, el más importante de ellos prohibir que un acompañante viaje solo, salvo en situaciones que pueda justificar.
"Esos 60 mil pasajes recuperados significan un monto de 200 mil pesos, lo cual es de enorme implicancia ya que el municipio debía pagar a las empresas una parte de esos boletos. Ahora incorporamos casi 2,5 millones al año y restablecimos una situación de igualdad y respeto hacia todos los que pagan", amplió el funcionario.
La otra medida adoptada por la Sapem fue la de disponer inspectores en las distintas lineas, verificando que nadie viaje sin pagar su pasaje.
"Este personal controla que se emitan tickets por cada pasajero transportado y busca impedir comportamientos cargados de vicios y picardías. A partir de su trabajo notamos una disminución en la cantidad de personas que no pasaban su tarjeta o alegaban que no les marcaba. Ahora tenemos un registro menor de transacciones improcedentes o del uso de tarjetas inhibidas", explicó.
"Solidario". "Estos mecanismos de control apuntan a que el usuario entienda que el transporte urbano de pasajeros exige un esquema solidario y que combatir los comportamientos inadecuados apunta al beneficio del propio sistema", consideró el secretario Lliteras.
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