En una entrevista con EL DIA, la diputada del PRO admite que en 2013 podría jugar su candidatura en la Provincia
-Respecto a 2013, ¿hoy está más cerca de ser candidata en la Provincia o en la Ciudad?
-Sinceramente, podría ser candidata en los dos lados porque legalmente cumplo ambos requisitos. He vivido en la Provincia casi 20 años. Desde que nací, la infancia, la adolescencia. Mis padres y mi hermano viven en Buenos Aires. La verdad, yo me siento parte de eso, soy una bonaerense de nacimiento y de formación. En ese sentido, y teniendo en cuenta que el partido tiene que hacer una buena elección en el distrito porque estamos armando una opción de gobierno para el 2015, entiendo que es una alternativa posible que yo vaya a la Provincia.
-¿Cuándo se va a decidir?
-Me voy a tomar un tiempito más, no mucho. Un mes, tal vez dos. Desde que empecé a hacer política lo vengo haciendo en la Ciudad. Y tengo un sueño construido desde hace mucho tiempo, que es suceder a Mauricio. Debería salir de ese lugar y construirme otro sueño personal que me enganche y me atraiga. Yo soy transparente y cuando hago las cosas las tengo que hacer muy convencida y metida de lleno. La verdad, hoy no lo tengo resuelto en un 100 por ciento. La diferencia con la otra vez, cuando fui candidata a diputada nacional, es que estoy más tranquila para tomar la decisión. En 2009 había un elemento que me hacía más ruido y me generaba más tensión que era el hecho de cortar el mandato de vicejefa de Gobierno para ir al Congreso. Sabía que era un esfuerzo que tenía que hacer para el equipo pero dejar el cargo me hacía ruido. Esta vez no me pasa eso, estoy tranquila.
-Parafraseando al kirchnerismo, ¿si “el proyecto” lo demanda usted pegaría el salto?
-Ya me lo han pedido y por eso mismo lo estoy pensando seriamente.
-¿Macri no la presiona para que acepte?
-No, es muy respetuoso. Me ha dicho que tengo que estar contenta de hacerlo y que debe estar en el marco de algo que me haga sentir entusiasmada. Es razonable que uno lo piense bien porque venía apuntando para un lado y ahora debería hacerlo para otro. Me va bien en la Ciudad, a nivel de encuestas. Pero también tengo muy buena relación con los bonaerenses porque, haciendo política en Capital, la gente de la Provincia me mira con muy buenos ojos, gracias a Dios. Ojalá pueda seguir con eso y darles todo mi compromiso. Reitero: no hay nada que me haga ruido para hacerlo.
-¿Como es su relación con Laprida, su pueblo natal?
-No voy muy seguido porque son casi 500 kilómetros. Ir un fin de semana me resulta un poco lejos para el nivel de horas que yo le pongo al trabajo. Me encantaría que esté un poquito más cerca para ir siempre porque la paso muy bien. Mi familia está allá, tengo muchos amigos con los que tengo contacto.
-¿Se imagina recorriendo la Provincia en campaña?
-Me gusta mucho la Provincia. Suelo ir los fines de semana con mi novio a los pueblos, un poco más cercanos que Laprida, a pasar el fin de semana. Más allá de cada identidad propia, tienen cosas en común como el contacto con la naturaleza y hasta son parecido en su estructura. Y eso me fascina. Ir a las ciudades del interior es un placer y hacerlo en la campaña sería algo que no me asusta.
ESTILO PRESIDENCIAL
-Como mujer y política, ¿cómo evalúa el estilo de Cristina Kirchner?
-Es más que un estilo. Es un tema de fondo, de concepción de la política, del estado y del poder que es muy peligroso. Es muy anacrónico. No ha dado resultado en ningún lugar del mundo. Cuando concentras el poder y te rodeas de dos o tres personas que no se animan a decirte nada, lo único que hacés es realizar un recorte feroz de la realidad y empezás a no enterarte de los problemas reales. Es preocupante. No son las formas, es el fondo. Esas maneras de dirigirse a la gente, de desembarcar en las empresas, la relación con la prensa, es una forma de concepción del poder autoritaria. De discurso único. Y la verdad es que los países con diferencias pero que saben articularlas y hacer de la política algo superador de los conflictos y no generador de los mismo, son a los que les va mejor.
-Hasta los más críticos le reconocen a la Presidenta que con ese estilo logró ser la jefa única del peronismo. ¿Cómo analiza eso?
-El peronismo tiene esa concepción caudillesca, que no es totalmente democrática. Fíjese lo que pasa en los sindicatos peronistas, que hace añares que tienen los mismo líderes. Dentro del peronismo no hay mucho apego por la renovación, por la práctica participativa. Por eso se necesita, en este caso, una mujer excesivamente fuerte, firme, masculina. Pero se puede ser firme de otro modo, como Michelle Bachelet, Angela Merkel o Dilma Roussef. No se las ve pretendiendo un discurso único y avasallando los poderes del Estado, pasando por encima de la Justicia.
-Sin embargo, en el PRO todos dicen que se va a necesitar a una pata peronista…
-Pero hay peronistas muy disconformes de esta metodología. Por algo el PJ no está unido y tiene tantos dirigentes en otros partidos, lejos de la idea kirchnerista. A muchos no le gusta eso. Los que trabajan con nosotros evidentemente creen que lo que ven del otro lado no es bueno. No creo que sea un problema de los peronistas sino que dentro del kirchnerismo triunfé ese modo de concebir el poder.
-Si desembarca en Provincia deberá hacer campaña con Scioli enfrente. ¿Lo ve igual a la Presidenta o cree que es distinto?
-Es un kirchnerista convencido, hace nueve años que está junto al Gobierno nacional. Esto de algunos que creen verlo como un opositor interno o un crítico o una víctima, no es real. Tiene sus roces como tienen los otros gobernadores justamente por el modo de ejercer el poder que tiene la Presidenta. Yo realmente no creo que vaya a romper con ella, no lo dice su historia. Nunca será un político opositor al kirchnerismo.





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