Michelle Obama y Ann Romney tienen más aprobación que sus maridos

Michelle Obama y Ann Romney tienen más aprobación que sus maridos
Son dos polos opuestos y se transformaron en claves para la carrera hacia la Casa Blanca; un repaso por el pasado de ambas

WASHINGTON.- La abogada criada en el sur de Chicago y la acaudalada madre dedicada a su hogar no podrían ser más distintas en el terreno político, pero Michelle Obama y Ann Romney tienen algo en común: son indispensables en la carrera electoral de sus respectivos maridos.

Michelle Obama, de 48 años, esposa del presidente, comenzó su camino a convertirse en primera dama de Estados Unidos en un departamento de cuatro ambientes en el sur de Chicago, predominantemente negro. Su madre era secretaria y su padre trabajaba en una planta de tratamiento de aguas. Se graduó en la Universidad de Princeton y en la Facultad de Derecho de Harvard antes de iniciar una carrera profesional como abogada y entrar a trabajar en la alcaldía de Chicago en el departamento de planificación y desarrollo.

Ann Romney, de 63 años, esposa del candidato presidencial republicano Mitt Romney, se crió en Bloomfield Hills, estado de Michigan. Su padre fue un empresario exitoso, autodidacta y alcalde a tiempo parcial de la ciudad. Se graduó en la Universidad Brigham Young de la Iglesia mormona en francés antes de criar a cinco hijos. Posteriormente se le diagnosticó esclerosis múltiple.

Sus caminos diferentes convergen en la campaña electoral, donde quedó demostrado que sus participaciones son muy bien recibidas. Una encuesta conjunta de Washington Post y ABC News publicada este mes reveló que la aprobación de Obama era del 69 por ciento, un 14 por ciento por encima de la de su esposo, mientras que la de Romney era del 52 por ciento, cinco puntos más que la del candidato republicano.

Michelle, el vínculo esencial de Obama

Ambas mujeres apelan a grupos esenciales dentro de sus respectivos partidos y fueron desplegadas durante las campañas para humanizar a sus esposos, que con frecuencia son acusados de ser distantes y no tener contacto con los votantes.

Michelle Obama. Foto: Archivo

Obama tomó la delantera al dirigirse a los votantes afroamericanos en 2008 y continúa siendo elegida como la voz para llegar a ellos en 2012. Luego de que el presidente Obama anunciara su respaldo al matrimonio homosexual en mayo, fue su esposa quien habló ante 30.000 miembros de la conferencia de la Iglesia Episcopal Metodista Africana en Nashville, muchos de los cuales estaban irritados por la posición del mandatario.

Ella se basó mucho en textos religiosos en su sermón e hizo referencia a los orígenes de su familia como negros sureños. Cuando finalizó su discurso de 30 minutos, la multitud la ovacionó de pie. Los orígenes de la primera dama se remontan a los esclavos del sur de Estados Unidos. Los miembros de la campaña de Obama reconocen su discurso sincero y su habilidad para vincularse con los votantes de la clase trabajadora.

Pese a dirigirse a la clase trabajadora, Obama mantiene un aire educado y sofisticado. Su juventud, su buen gusto para vestirse y su buen aspecto hicieron que muchas personas la comparen con Jacqueline Kennedy, la esposa del fallecido presidente John F. Kennedy.

Ann, la mujer que humaniza a Romney

La personalidad de Romney también demostró ser un importante factor que humaniza a su marido, a quien algunos críticos han comparado con un robot. Estrategas republicanos dijeron que su lucha personal contra la esclerosis múltiple y su "acero" interior serán claves para que la campaña de su esposo convenza a los votantes indecisos.

Ann Romney. Foto: Archivo

Cuando Hilary Rosen, una asesora demócrata, intentó describir a los Romney de ricos y ajenos a la realidad afirmando que Ann no trabajó "ni un día de su vida", la aspirante a futura primera dama convirtió el ataque en un argumento a su favor.

Dio varias entrevistas y rechazó las acusaciones explicando las dificultades que atravesó al ser una madre de cinco hijos y sufrir esclerosis múltiple. Sus descripciones de los tiempos "oscuros" que atravesó su familia cuando la enfermedad la obligó a permanecer en cama en reposo fueron un camino inteligente políticamente para demostrar que también los ricos luchan, indicaron los estrategas.

Inspiradoras de confianza

Las debilidades de Obama y Romney van de la mano de sus fortalezas. Son más francas que sus esposos, algo que a veces parece un defecto político.

Las raíces negras de bajos ingresos de Obama y su trabajo ad honorem para alentar a los jóvenes a involucrarse en temas sociales contribuyeron a asegurar su credibilidad en la comunidad afroamericana, indicaron miembros de la campaña presidencial. El título de su tesis en Princeton fue "Negros educados en Princeton y la comunidad negra", en la que analizó los desafíos que enfrentan los negros intentando mantener su identidad durante sus estudios en dicha universidad.

Ambas son indispensables en la carrera electoral de sus respectivos maridos. Foto: Archivo

Pero los asesores de campaña le dijeron que minimice su interés en temas raciales, por temor a que los comentarios raciales puedan asustar a algunos votantes blancos.

El don personal que Romney añade a la campaña de su esposo fue a veces muy lejos en el reforzamiento de la percepción de que su marido es rico y está fuera de la realidad. En una entrevista concedida en junio al programa "CBS This Morning", el buen gusto para vestirse de Romney fue motivo de críticas al usar una blusa Reed Krakoff de 990 dólares.

También fue criticada por gastar 77.000 dólares para el cuidado y la alimentación de un caballo que compitió en los Juegos Olímpicos de Londres. Ella respondió que montar un caballo forma parte de su terapia para la esclerosis múltiple. La fortuna personal de Romney se estima en 230 millones de dólares.

Agencia DPA .

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