Los dirigentes Blas Meza Evans y Alejandro Fernández Vecino, quizás los dos cuadros políticos más sólidos que aportó el peronismo en los albores de la recuperación de la democracia, podrían sumarse al gobierno de Martín Buzzi.
Mas allá de la capacidad técnica y política de ambos dirigentes, las designaciones tendrían un peso especifico propio ya que sumarian al gobierno, por vía del Frente para la Victoria, a dos figuras que desde el punto de vista ideológico enfrentaron más duramente al modelo Chubut que encabezó Mario Das Neves.
Meza Evans y Fernández Vecino se destacaron por su labor como legisladores en los inicios de la década del ’80, cuando compartieron legislaturas integradas por figuras como los radicales Eduardo Samame y Carlos Maestro y el pachista Guillermo Di Fiori, entre otros.
Aunque las fuentes oficiales consultadas por este diario prefirieron mantener un prudente silencio, pudo saberse que el gobernador Martín Buzzi habría acordado las designaciones con los referentes del Frente para la Victoria, lo cual significaría un gesto político muy fuerte en el marco de un proceso que aparentemente tiende a mejorar las relaciones del buzzismo con los k chubutenses.
Cabe señalar que Meza Evans fue agraviado públicamente por Das Neves cuando asumió la gobernación y resolvió despedirlo del banco provincial donde ocupaba un cargo técnico.
Posteriormente, el ex diputado cumplió un rol sobresaliente en la discusión electoral ya que fue uno de los apoderados del Frente para la Victoria en el polémico proceso que siguió a los comicios de agosto.
Por otra parte, Fernández Vecino, hijo del ex gobernador, Benito Fernández, perseguido por la dictadura militar, también participó en ese desenlace electoral.
Estos datos pondrían en valor la actitud personal y política de Buzzi dado que en esa conflictiva etapa ocupaban veredas enfrentadas.


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