Meter mucha plata en obras, una apuesta electoral de gobernadores

Por Alcadio Oña

El repunte de la economía y el proceso inflacionario han contribuido a mejorar el panorama fiscal de corto plazo en todas las provincias. Creció la recaudación propia y también los fondos que les llegan por la coparticipación impositiva.

Sin embargo, tiende a ampliarse la lista de gobernadores dispuestos a tomar deuda en el mercado financiero. Pero lo que parece un contrasentido, tiene al menos una explicación. Varios ya proyectan meter mucha plata en obra pública durante 2011 , precisamente un año electoral.

Arrancó Mauricio Macri, con un bono por 500 millones de dólares. Mario Das Neves, de Chubut, acaba de colocar 150 millones. El cordobés Juan Schiaretti va acercándose a los 500 millones. Y el santafesino Hermes Binner, inclinado por títulos en moneda nacional, se estiraría hasta $ 1.000 millones.

En la movida hay, además, un intento por no quedar atados a los fondos generalmente disciplinadores del poder central.

Daniel Scioli aguarda el mejor momento para avanzar con 600 millones de dólares. En principio, Buenos Aires esperaría a que la Nación salga primero, con la expectativa de conseguir una tasa de interés menor a la que debería afrontar hoy.

Existen otras, en cambio, que toman menos en cuenta ese factor. Algunos funcionarios provinciales perciben que el diferencial de tasa entre salir ahora y esperar no resultará muy significativo o temen correr el riesgo de que un remezón financiero internacional les trastoque los planes.

No le sobra tiempo a quienes han resuelto ir por ese camino. El financiamiento debe aparecer pronto, de modo de poder largar con los contratos y las licitaciones hacia fin de año : “Será un festival de anuncios”, dice un economista que conoce muy bien el paño.

Este es justamente un punto central, porque con dinero en mano para pagarles a las empresas, las obras estarían en plena construcción y algunas terminadas durante el primer semestre de 2011. Todo puesto en dirección a un mismo objetivo: cortar cintas y mostrar inversiones en medio de la disputas partidarias internas y de la propia campaña electoral .

Tal cual se ve, aquí no hay nada novedoso. Pasó durante el primer semestre de 2009, cuando la inversión pública provincial crecía al 30 % .

Ni hace falta decirlo: el gobierno nacional hizo y hará lo mismo. Mucho en el Gran Buenos Aires y en aquellos otros lugares donde busque cooptar gobernadores e intendentes, juegue sus chances o quiera mejorarlas. Para eso están las partidas discrecionales , que Olivos maneja a su gusto.

Habrá obras más planes sociales. Es lo que ya augura el desembarco de la ministra Alicia Kirchner en el conurbano.

Entretanto, las provincias tienen como para ir tirando con los gastos corrientes: básicamente salarios. La recaudación impositiva propia crece fuerte en muchas de ellas y la coparticipación impositiva también marcha a buen ritmo.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, entre enero y junio en el conjunto provincial la recaudación subió 23,3 % .

Eso si, no fue pareja. Arriba, la de Santa Fe aumentó un 43 % y 35 % las de Neuquén y San Luis. Hacia la base aparecen Buenos Aires y Mendoza, con 21 %, y la Ciudad Autónoma, con apenas 16 %.

Más o menos, de acuerdo con la estructura económica de cada una, en todas pesó la suba del Impuesto a los Ingresos Brutos, que representa un 70 % en la recaudación promedio. Fueron decisivos, nuevamente, la reactivación y un proceso inflacionario empinado.

El mismo efecto se sintió en el IVA y en Ganancias, ambos clave para la coparticipación. En lo que va del año, los recursos fiscales automáticos que la Nación gira a las provincias aumentaron un 30 % . Y para muchas esta es casi la única fuente de recursos: entre otras, en Salta, Corrientes, La Rioja, Catamarca y Formosa.

El contraste con 2009 salta evidente, sobre todo por la recesión que el gobierno central no admite. La recaudación provincial propia había crecido un 18 % y lo que les aportó la coparticipación, sólo el 9 % .

Aun así, los ingresos fiscales no dan como para andar bombardeando obra pública. Este año, la mayor parte de los gobernadores debió alinear sus aumentos salariales con los que se pactaban en el sector privado y a algunos todavía les espera un segundo round. Y lo que acuerden caerá de pleno sobre las cuentas de 2011.

Con dos agregados nada intrascendentes. Uno es que los sueldos ya representan en promedio un 52 % de los presupuestos provinciales, o el 80 % en varios. Otro, que 2011 será un año electoral a todos los efectos: también para fogonear demandas de los empleados públicos .

El resultado completo arroja que el cuadro fiscal de fondo no ha variado sustancialmente , ni tampoco la dependencia del poder central. Así es, por mucho esfuerzo que algunos pongan en tener juego propio .

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