Ayer nos dejó Vidal Ángel Villalba, hombre de la Meteorología durante más de cincuenta años. A principios de 1957, con motivo del inminente inicio del Año Geofísico Internacional, el Servicio Meteorológico Nacional convocó a alrededor de cuarenta jóvenes de todo el país para preparar y conformar un sólido plantel de radiosondistas, una especialidad de técnicos capacitados para realizar trabajos de observación meteorológica, tanto de superficie como de altura.
A ese curso de estudio y perfeccionamiento concurrimos entre otros, José Manuel Varela, Alfredo Giovannini, Héctor Raúl Lobo y Vidal Ángel Villalba, de Resistencia, y Lucas Rodríguez y yo, de Corrientes, y un 26 de septiembre del ‘57, desde la Estación Meteorológica, entonces ubicada en el viejo Aeropuerto Resistencia, se lanzó al espacio la primera radiosonda. Allí estaba Vidal, cariñosamente apodado Patita, con poco más de 20 años, camarada jovial y entusiasta, trabajador juicioso y cuidadoso al mínimo. Llevaba la meteorología en el alma, y por eso también el S.M.N. lo llamó infinidad de veces para participar en el Programa Exametnet, (lanzamiento de cohetes meteorológicos), llevados a cabo generalmente en Mar Chiquita y alguna vez en Chamical.
Desde 1989 estuvo al frente de la Estación Meteorológica Resistencia, pero su entrega a la ciencia meteorológica fue más lejos todavía, porque hasta el día de su deceso fue incansable docente de la Escuela de Especialidades Aeronáuticas.
En marzo, en el día de mi cumpleaños llamó por teléfono y quedamos en que nos reuniríamos en su casa junto a un asado y, por supuesto, algunas copas. No se dio. Ayer se fue Vidal a un cielo constelado de fenómenos meteorológicos, y estoy seguro que por ahí, alguna de las nubes que pasan asumirá el rostro y el recuerdo del querido Patita.
Rolando Cánepa
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